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Datos que debes saber de los alimentos ecológicos

Datos que debes saber de los alimentos ecológicos Vida saludable

El consumo de alimentos procedentes de cultivo o ganadería ha aumentado de forma considerables, en las dos últimas décadas, a pesar de que suelen ser más caros que los de origen convencional. Sin embargo, no acaban de calar entre toda la población debido a su coste.

La producción ecológica, también llamada biológica u orgánica, es un sistema de gestión y producción agroalimentaria en el que se combinan las mejores prácticas ambientales. Debe ir unido a un elevado nivel de biodiversidad y de preservación de los recursos naturales, así como la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal. Su finalidad es obtener una producción de los alimentos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales.

La tendencia de su consumo es creciente, porque los españoles están tomando una serie de hábitos alimenticios que en el resto de Europa se llevan ya años practicando. Sin embargo, aquí ha costado más en calar por la reticencia de los consumidores a comprar comida más cara que no tenía un aspecto muy apetecible.

El primer consumidor europeo de estos alimentos es Dinamarca, seguida de Suiza y Austria, donde entre el 8 y el 9 por ciento de su compra es de estas características. En España estos productos están cada vez más presentes en los supermercados, pero tan sólo representan un 1, 7% del total de la cesta de cada familia.

Para conseguir que un alimento sea ecológico, los agricultores y ganaderos deben seguir determinadas prácticas, como la rotación de cultivos, la limitación del uso de pesticidas sintéticos para la agricultura. Para el ganado, la supresión de los antibióticos, la prohibición del uso de transgénicos, la selección de especies vegetales y animales resistentes a enfermedades y la cría en espacios abiertos, entre otros.

¿En qué consiste la producción de alimentos ecológicos?

Por tanto, la producción ecológica, biológica u orgánica se basa en:

Cuidar el suelo.

Su conservación es fundamental, y se deben empelar técnicas tradicionales y naturales, tales como: fertilizantes orgánicos, abonos de origen animal, rotación de cultivos y barbecho.

Prohibidos los transgénicos.

No se puede hacer uso plantas manipuladas genéticamente, ni para cultivar ni como alimento para el ganado.

Minimizar lo químico.

No se permiten los pesticidas de síntesis (aunque se excluyen algunos productos fitoquímicos autorizados). Los medicamentos veterinarios pueden utilizarse para casos excepcionales y previa autorización de los organismos que expiden los certificados ecológicos. Las vacunas y los antibióticos están contemplados, aunque con precauciones y solo en casos de necesidad.

Respetar el bienestar animal.

Es prioritario mantener los ciclos naturales vitales y evitar al máximo las mutilaciones como la castración, el incumplimiento del corte del pico. También están prohibidas las técnicas de reproducción asistida (sincronización de transferencias, embriones), excepto la inseminación artificial. Los animales viven en un entorno más saludable y exigente que los de la alimentación convencional. Se procura que la montaña sea natural y que las crías convivan con sus madres durante el período de lactancia. En lugar de cruces suelen usar razas autóctonas que, aunque son menos productivas resisten mejor a las enfermedades.

Para reconocer los productos ecológicos, puedes hacerlo gracias a un etiquetado, aunque no todos lo llevan. Los de la Unión Europea incluyen un logo certificado, sin embargo, para los extracomunitarios es voluntario, aunque siempre debe especificarse el país de origen y la entidad que certifica que se trata de un alimento genuinamente ecológico.

Has de saber que por ser ecológicos no significa que sean más seguros, ya que las normas de seguridad alimentaria se aplican por igual a todos los alimentos. Aunque, en el caso de estos sí es cierto que superan un mayor número de controles, y por ello pueden ser más beneficiosos para tu salud

Se considera que un alimento es ecológico cuando el 95% de sus ingredientes provienen de producción ecológica. De hecho, como máximo el 5% de la lista puede ser de producción convencional, aunque esta debe estar justificada.

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