¿Cuándo es recomendable contratar un seguro de salud sin copagos?

¿Cuándo es recomendable contratar un seguro de salud sin copagos? Vida Saludable

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Quizá hace ya mucho desde que comparaste las opciones para contratar tu primera póliza de seguro de salud. Quizá haga ya tanto que no caemos en la cuenta de que muchas de las coberturas que un seguro médico tiene en su articulado no solo no las hemos usado hasta el momento, sino que además, todo apunta a que ya no las vamos a volver a usar. ¿Por qué no pagar entonces sólo por aquello que sabemos que podremos necesitar? ¿Por qué pagar una cuota alta por una cobertura completa, si no la voy a usar?

La respuesta a esta pregunta la trajeron las cuotas de seguro de salud con copago. Te explicamos a continuación qué es el copago y cómo funciona de acuerdo a las diferentes compañías. 

¿Qué es el copago?

Muchos de los seguros de salud a los que estamos acostumbrados se rigen por el aporte por parte del tomador del seguro de una cantidad de dinero que conocemos como la prima, y a cambio de esta prima, el asegurado tiene acceso a una serie de prestaciones y de beneficios, como son el acceso a una amplia red de profesionales médicos, el poder pasar por pruebas diagnósticas de distintos tipos, la posibilidad de estar unos días hospitalizado, así como la eliminación de las conocidas listas de espera que sabemos copan el Sistema de la Seguridad Social.

Estas son, básicamente, las razones que llevan a cualquiera a suscribir un seguro de salud. El acceso a las pruebas diagnósticas, a los especialistas médicos que se necesite, y al tiempo de hospitalización necesario no requiere de ningún aporte económico adicional, y es por lo que a este tipo de póliza la conocemos como póliza de seguro sin copago.  

Sin embargo, cada vez más usuarios tratan de buscar que la póliza anual a pagar por su seguro de salud no sea tan alta, entendiendo que habrá servicios que ya no va a usar, y por tanto, entendiendo que no procede pagar una prima que contempla estas coberturas. Así nacen los seguros de salud con copago, en los que el paciente ha decidido que prefiere pagar una cantidad establecida por la compañía aseguradora toda vez que necesita acceder a determinado especialista médico, o a determinada prueba diagnóstica.  

Por tanto, en los seguros de salud con copago el asegurado paga una prima anual en ocasiones muy reducida, pero a cambio deberá pagar una parte de aquella consulta a la que accede, o de aquella resonancia que debe hacerse, mientras que el resto será asumido por la compañía aseguradora. Y de ahí el término “copago”.  

Las compañías aseguradoras han desarrollado hasta tres tipos de pólizas con copago: aquellas que presentan un copago bajo, en las que la prima anual viene a descender entre un 10 y un 15%, y a cambio el asegurado paga alrededor de 5 euros por los servicios que necesita; tenemos las que presentan un copago alto, en las que esta cantidad a pagar por servicio puede alcanzar hasta los 20 euros, pero por supuesto a cambio la prima anual a pagar es muy baja; en menor medida aparecen las pólizas de copago medio, así como las pólizas de copago progresivo, en las que la cantidad a pagar por cada servicio aumenta a medida que se usan estos servicios, cuyo uso y precio son revisados de forma anual.  

El uso de estas pólizas tiene para el sistema una ventaja, y es que se evitan aún más los tiempos de espera asociados a las consultas y el uso de pruebas diagnósticas, ya que el usuario tiende a hacer un uso responsable de este sistema para no entrar en gastos que no necesita. La otra cara de esta moneda la representan esos usuarios que dejan de ir al médico aún necesitándolo por no poder afrontar determinado gasto extra. 

Y yo ¿cuál elijo?

A la hora de tratar de alcanzar una decisión respecto de suscribir una póliza de seguro de salud sin copago o con copago es fundamental examinar cuántas veces pensamos que será necesario para nosotros acudir al médico.  

Si sabemos que vamos a tener que acudir a revisiones periódicas, y que estas revisiones van a conllevar el uso de pruebas diagnósticas y visitas a un especialista de una forma regular, lo más probable es que nuestra mejor opción sea la contratación de un seguro de salud sin copago. Familias con intención de tener niños, con niños ya nacidos, o personas mayores que hacen uso frecuente de las revisiones, así como pacientes de enfermedades cuya cura se extiende en el tiempo se encuentran entre los clientes más habituales de este tipo de póliza.  

Sin embargo, si nos encontramos en ese sector de la población que disfruta de una buena salud, pero aún así, si lo que buscamos es  ser precavidos y tener un servicio extra solo cuando se necesite, nuestra póliza puede tender más hacia una póliza de seguro con copago.  

En este caso, al objeto de no dejar fuera alguna cobertura que luego podamos echar de menos, es importante comparar cada compañía y sus coberturas, así como sus precios, de manera que alcancemos ese equilibrio que buscamos. Si encontramos la cuantía excesiva, quizá haya que replantearse la opción de acceder a  un seguro de salud sin copago. 

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