La nefrología y el seguro de salud

La nefrología y el seguro de salud Vida Saludable

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El parto del hombre: así se conoce de manera jocosa la situación en la que un varón sufre de un cálculo en el riñón,  lo que conocemos como una piedra en el riñón. Aquí el autor lo ha sufrido en una ocasión, y sirvió para reforzar mi teoría de que si los partos fuesen cosa de hombres, el ser humano haría tiempo que se habría extinguido. ¡Qué dolor más intenso! Hora de llamar al nefrólogo: efectivamente, un médico especialista en riñones.

Es el momento asimismo de llamar a nuestro seguro de salud para elegir al especialista que conozcamos, o para que sean ellos quienes nos asignen una primera cita con un especialista. Este servicio está incluido en la mayoría de las pólizas, y definitivamente se trata del primer paso que debemos dar. Como siempre, la detección temprana de cualquier dolencia en nuestros riñones será fundamental para el diagnóstico y la cura

¿Está cubierto el diagnóstico y el tratamiento?

Dentro del marco de la nefrología debemos saber que son bastantes las dolencias que tienen que ver con el cuidado de los riñones, y que por supuesto algunas son más graves que otras. Las pruebas diagnósticas van desde un simple análisis de sangre o de orina, pruebas que están incluidas en los seguros de salud más básicos, hasta la necesidad de un trasplante de riñón, procedente de un donante fallecido o en vida, una operación de mucho más riesgo y de mucho más coste que las señaladas antes.  

Así, entre las nefropatías más simples podemos encontrar la formación de cálculos renales, que derivan en el dolorosísimo cólico renal, que nos obliga a arrastrarnos hasta el médico especialista en los riñones. El diagnóstico para este cólico puede requerir de una ecografía, y en su tratamiento son habituales las litotricias, operación consistente en la emisión de ondas de choque sobre los riñones o sus conductos para desintegrar las piedras del riñón, y que, finalmente, se expulsen en forma de arena por la orina.  

En un aspecto de mayor gravedad, podemos recibir el diagnóstico de una insuficiencia renal, enfermedad que se produce cuando los riñones pierden la capacidad de filtrar las toxinas y otros desechos procedentes de la sangre de manera adecuada. En estos casos, las pruebas de diagnóstico podrían incluir renogramas isotópicos, que estudia mediante una gammagrafía la función de filtrado de los riñones y si estos funcionan de manera adecuada.  

El tratamiento para una insuficiencia renal se llama hemodiálisis, aunque se conoce como diálisis simplemente, y si se trata de una enfermedad de carácter crónico, en la que los riñones han dejado de trabajar de forma adecuada y han perdido su capacidad de filtración sin recuperación posible: el paciente se verá obligado a depender de la diálisis, y en último caso, del trasplante de riñón.  

Estas operaciones requieren de un conjunto de estudios previos que se demoran en el tiempo, y que producen un gasto importante en el paciente, por lo que es importante conocer bien nuestra póliza de seguro de salud y saber qué pruebas de diagnóstico se incluyen, y qué operaciones de tratamiento se contemplan en el articulado. Es posible que dependiendo de nuestras pólizas nos encontremos con un copago establecido para el acceso a estas operaciones, y en algunos casos, es posible encontrar también periodos de carencia.  

Sin embargo, lo fundamental, señalado ya anteriormente en otros artículos, es haber sido sincero a la hora de cumplimentar los cuestionarios de salud que se nos dieron al contratar nuestra póliza de seguro de salud, ya que si se detecta por la compañía que la dolencia se había diagnosticado con anterioridad al contrato y no fue reflejado en el cuestionario, podrían negarnos el acceso al tratamiento, o solicitar que nos hiciéramos cargo del precio completo del tratamiento, con el perjuicio económico correspondiente. 

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