Remedios caseros para curar la bronquitis

Si la bronquitis te afecta de vez en cuando, puedes cuidarte con algunos remedios caseros que te aliviarán mucho. Te los contamos. Vida Saludable

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Quién más, quién menos, todos hemos pasado en nuestra vida por una bronquitis y si no, seguro que la conocemos.

Una bronquitis implica que el revestimiento de los bronquios, que son los que hacen viajar el aire hacia dentro y hacia fuera de nuestros pulmones, esté inflamado. Está inflamación provoca que, al toser, se expulse una mucosidad ciertamente espesa.

Esta enfermedad ocupa un alto porcentaje del tiempo de las consultas -tanto en la sanidad pública como las de los especialistas que trabajan en la sanidad privada para las compañías de seguros de salud- y habitualmente aparece tras haber pasado por episodios gripales, resfriados o alguna otra infección de carácter respiratorio.

Se tipifica en bronquitis aguda y crónica. La primera es por la que podemos pasar cualquiera de nosotros cualquier invierno y la segunda, la que viene generalmente asociada al consumo de tabaco u otros dispositivos electrónicos. El hecho de fumar es lo que produce en sí la bronquitis crónica. La aguda, por su parte, remite habitualmente tras una semana o semana y media con tratamiento, pero la tos puede tardar semanas en desaparecer.

En ambos casos, lo que debe alertarnos es la tos, que se produzca flema, dificultades respiratorias, fatiga, molestias a nivel del tórax y a veces, fiebre, aunque no alta, pero las causas que las originan son ciertamente diferentes. 

La bronquitis aguda viene motivada por virus (entre los que están el de la gripe o el rinovirus) o por alguna bacteria. Aún así, una continua exposición al polvo, la contaminación presente en el ambiente o la inhalación de gases tóxicos pueden influir para que esta patología se desarrolle. Y exponerse a sustancias que irriten el aparato respiratorio como contaminantes de tipo químico o el humo del tabaco, pueden irritar los bronquios -aunque no provoquen infección- y originar una bronquitis crónica.

A pesar de conocer algunos remedios caseros que han ido pasando de abuelos a nietos y que hoy queremos compartir con vosotros, no cabe duda que tener un buen seguro de salud al que poder acudir en caso necesario, evitando esperas, significa tranquilidad. Por eso, buscar un comparador de seguros médicos siempre es un magnífico primer paso para llegar a contar con nuestro propio seguro de salud como el de Asisa, en cuya póliza Asisa Máster se contemplan dentro de las garantías las técnicas de ventiloterapia y los aerosoles, dos técnicas que pueden ayudar mucho en las bronquitis si el especialista así lo decide.

Así que, si nos vemos afectados por una bronquitis, debemos intentar alejarnos de los factores que hemos expuesto en párrafos anteriores y, además, podemos utilizar los remedios caseros que os enumeramos para intentar paliar los síntomas. Los remedios tienen que contar, entre otras, con propiedades antiinflamatorias y hacernos expectorar para empezar a notar mejoría.

 

Raíz o té de jengibre

Esta raíz es muy conocida por sus propiedades, que alivian múltiples enfermedades, además de ser un potente antiinflamatorio que reducirá nuestra tos, bajará la inflamación bronquial y nos hará expulsar la mucosidad acumulada. Una infusión con esta planta se puede preparar colocando el jengibre en un recipiente adecuado, cubrirlo con agua y hervirlo durante cinco minutos. Finalizado este tiempo, se apagará el fuego y se tapa el recipiente. Se dejará enfriar y después, lo colaremos antes de beberlo. Podemos tomar unas cuatro o cinco tazas a lo largo del día cuando estemos en el peor momento de la afección, y si nos acostumbramos a su sabor o incluso nos gusta, podríamos tomarnos una taza tres o cuatro veces a la semana de manera preventiva. Puedes añadirle si te gusta y lo prefieres, un poco de limón y/o miel.

Té de anís verde

Como el anterior preparado, facilita la expectoración. Con una taza de agua y una cucharada pequeña de semillas de este anís podemos preparar esta infusión. Hierves el agua, viertes la cucharada de semillas dentro y lo dejas infusionar durante unos diez minutos. Después, cuélalo y tómatelo a temperatura media entre tres y cuatro veces al día mientras dura tu bronquitis.

Propóleo

Esta sustancia, que producen las abejas, nos protege contra ciertas bacterias y algunos virus, como los de la gripe o el resfriado. Protege y beneficia nuestro sistema respiratorio al estar compuesto por aceite esencial, minerales, polen, vitaminas (contiene vitaminas del grupo B y provitamina A), resinas, aldehídos, flavonoides y ácidos tanto fenólicos como orgánicos.

Naranjas y zanahorias

Un zumo hecho con estos ingredientes y tomado de manera regular nos ayudará con sus propiedades protectoras y regeneradoras de las mucosas, además de hacernos expectorar si así lo necesitamos. 

Si además de estos dos productos, añadimos una ramita de berros y medio vaso de agua, lo licuamos hasta conseguir que la mezcla sea lo más homogénea posible y lo bebemos tres o cuatro veces cada día mientras nos dure la enfermedad, a poder ser entre las principales comidas, pronto notaremos mejoría.

¿Cómo podemos prevenir la bronquitis?

Para prevenir esta afección y combatir sus síntomas en caso de que nos veamos inmersos en un proceso bronquial, algunos consejos que podemos seguir serían:

  • No fumes para evitar la inflamación e irritación de los bronquios
  • Cuídate en el ámbito laboral si debemos realizar tareas en un ambiente con gases, polvos o sustancias químicas en general
  • Usa un humidificador en ambientes secos
  • Protégete del frío e intenta evitar cambios de temperatura de manera brusca
  • Ponte la vacuna de la gripe si englobas un grupo de riesgo
  • Bebe mucho líquido para mantener la hidratación: puedes tomar bebidas como agua, zumos, caldos e infusiones
  • Mantén una buena higiene de las manos, utilizando agua con jabón o geles hidroalcohólicos

Debes tener en cuenta que estos remedios que hoy ofrecemos pueden ser muy útiles para atacar a los síntomas con los que cursa la bronquitis, pero no podemos obviar el tratamiento prescrito por el especialista, que será el fundamento principal sobre el que pivotará nuestra recuperación.

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