Que si un vestido por aquí, una falda por allá, un pantalón, un jersey, unos zapatos que no me vienen nada mal… ¡Ay, las rebajas, cómo nos gustan! En cuanto vemos un cartel con un porcentaje de descuento vamos directos a ver qué podemos encontrar y, aunque es verdad que la temporada de rebajas es una época estupenda para comprar y ahorrar un poquito, puede que al final acabemos haciendo lo contrario: malgastar dinero. Porque sí, chicas y chicos, aquí todos hemos pecado de ansiosos alguna vez y hemos dejado nuestra cuenta tiritando del  sablazo…

Hoy te vamos a enseñar unos cuantos consejos súper prácticos para que al final de tu día de rebajas te sientas bien contigo mism@ pensando en lo que has ahorrado, lo práctica que ha sido tu compra y el partido que le vas a sacar a todos esos trapitos nuevos, ¡apunta!:

  • Haz una lista de lo que necesitas. Antes de irte de tiendas, haznos caso: prepara una lista similar a la de la compra, apunta solo lo que necesitas o algún capricho que quieras desde hace mucho tiempo. Con las ideas claras irás a tiro hecho y evitarás caer en la tentación de comprarte tu decimosexto par de vaqueros pitillo.
  • Ponte un presupuesto. Además de la lista, marcarte un tope económico puede ser de gran utilidad, tu cartera te lo va a agradecer.
  • Pruébate la ropa. Sabemos la pereza que da esperar las kilométricas colas de las tiendas para entrar a los probadores, pero en serio, es necesario. Si no lo haces, en casa te encuentras con un vestido en el que caben dos como tú o con una falda en la que no entras… Y te toca volver, o peor: te lo quedas y tiras el dinero. NO.
  • Compra básicos. Esto es de primero de rebajas. Comprar básicos en rebajas es una decisión súper acertada: son prendas ponibles, versátiles y atemporales que puedes conseguir a un precio mucho más barato de lo habitual.
  • Gangas sí, taras no. ¿Que has visto una cazadora de piel por cuarenta euros? ¡Corre a por ella! Es una oportunidad, pero no lo confundas con las taras: esas prendas que están pasadísimas de temporada o tienen algún defecto (les falta un botón, no sube la cremallera…) y por ello las tiendas las rebajan muchísimo. ¿Vas a pagar por tener que arreglar algo recién comprado? No piques.
  • Comprar ropa de invierno en las rebajas de verano y viceversa. Es verdad que vemos un jersey en pleno julio y huimos, pero ese jersey lo vas a echar de menos a ese precio en cuanto llegue el fresquito, ¡aprovecha!

 El objetivo es comprar lo necesario, algún capricho a buen precio y no comprar por comprar. ¡Ya nos contarás todo lo que has ahorrado durante las rebajas!