Da igual si tu segunda residencia está en la playa, la montaña o en el pueblo donde diste tus primeros pasos (y si no tienes pueblo, deberías adoptar uno de inmediato),  los siguientes consejos te servirán para hacer tu estancia lo más cómoda posible estas vacaciones de verano o cualquier puente, Navidad o Semana Santa. ¡Has de estar tan cómod@ como en tu casa habitual!

Todos nuestros consejos se basan en un gran truco: ¡escápate a tu segunda residencia unos días o semanas antes! ¿Por qué?

  • De esta forma sabrás cómo está el estado de la casa, si hay que hacer algún “arreglillo” y podrás anotar las cosas que necesitas llevar o comprar cuando regreses de forma definitiva para disfrutar de tus días de descanso.
  • En la primera visita, si queda poco para que vuelvas, deberías dejar enchufada la nevera, abrir ventanas para que entre aire nuevo, poner ambientadores y dar una limpieza básica. Así cuando llegues, te sentirás en un hogar confortable. ¡No debes pasarte tus días de descanso realizando tareas! NO, NO Y NO.
  • Si tienes un lavavajillas, pon un lavado en frío o límpialo para evitar olores.
  • Si puedes, no estaría de más llevarte ya algo de equipaje como “avanzadilla”. Los días previos a las vacaciones suelen ser estresantes. De esta forma, estarás más tranquil@.
  • Trata de dejar elementos básicos siempre en tu segunda residencia, esto te ahorrará mucho tiempo. Por ejemplo: ropa de cama, toallas de playa y piscina, chanclas, botas de montaña, alguna chaqueta fina…

Otra forma indispensable de tenerla “a punto” durante todo el año y evitar sustos es tener un seguro de hogar que nos avise y proteja económicamente ante robos, inundaciones o cualquier otra cobertura que fijes con la compañía. ¡Te dará una tranquilidad infinita durante el año!