El pollo es uno de los alimentos ricos en proteínas más habitual en la dieta semanal de millones de personas.

Existe una costumbre muy generalizada en la preparación del pollo antes de cocinarlo: lavar la carne.

Muchas personas lavan los filetes de pechuga de pollo con la intención de eliminar cualquier tipo de bacteria que pueda existir.

Comer sano es el mejor seguro de vida. Por eso, si eres de los que lava los filetes de pollo antes de cocinarlos, debes saber que la Organización de Consumidores y Usuarios ha realizado un estudio que le ha permitido denunciar los peligros que conlleva lavar el pollo antes de cocinarlo.

Según la OCU, lavar el pollo, lejos de eliminar los posibles restos de bacterias, aumenta las posibilidades de que estas se propaguen. En concreto la bacteria campylobacter, la cual provoca las intoxicaciones alimentarias más habituales.

Tras analizar 42 muestras de carne de pollo, la OCU ha podido comprobar como el patógeno campylobacter estaba presente en casi el 90% de dichas muestras. Si no se cocina bien el pollo y se deja la carne demasiado cruda, o si se lava la pieza de carne antes de ser cocinada, podemos no lograr proteger la salud de posibles intoxicaciones. Con la carne bien cocinada, la bacteria muere con facilidad.

Algo que también ha detectado la OCU en el estudio realizado en esas 42 piezas de carne de pollo y que también advierte, es la presencia en casi el 80 % de las muestras (es decir, un porcentaje muy alto) de bacterias resistentes a antibióticos muy comunes.

Este hecho preocupa bastante a la Organización de Consumidores y Usuarios. Ante una intoxicación alimentaria en la que esté presente una bacteria resistente a los antibióticos comunes, será complicado proteger la salud del afectado.

Para sectores de la población especialmente débiles como pueden ser las personas con algún tipo de enfermedad, aquellas de avanzada edad o niños pequeños, una bacteria resistente a los antibióticos comunes puede provocar complicaciones serias.

En Europa, de hecho, cada vez se está poniendo más el foco sobre este problema y ya se están implantando programas de vigilancia en animales que son destinados al consumo humano para detectar si en su carne están presentes o no bacterias resistentes a los antibióticos.

Para evitar todos estos problemas, lo mejor es seguir las recomendaciones de la OCU y eliminar esa costumbre de lavar la carne de pollo, además de utilizar una temperatura de cocción con este alimento para matar cualquier resto de bacteria.