… no les faltaba razón. Ahora, muchos pensamos igual y el planeta Tierra nos lo está pidiendo a gritos. Debemos dejar de abusar de los productos desechables.

Desde hace unas décadas triunfa el usar una única vez y tirar, ya no tenemos tiempo para lavar o arreglar y volver a usar. Inclusive está comenzando a suceder en la industria de la moda, ¿cuántas veces repites una prenda cada temporada? ¡Sé realista!

Reducir, reciclar y reutilizar son la clave para no contaminar y además lograr ahorrar. No hay otra forma, ¡tenemos que hacerlo y además ha de ser ya! Eso sí, para ello vamos a tener que esforzarnos más, es inevitable. Ya estamos muy acostumbrados a realizar ciertas tareas haciendo uso de este tipo de productos. Es más, nos preguntamos, ¿por qué cada vez se venden más alimentos empaquetados para consumir? ¿Cuánto contamina todo su packaging? Ahí queda eso… Eso sí, es rápido y sabroso, pero, ¿qué pasará a la larga?

El mejor método para poder tirar del freno de mano desde ya está basado en la sustitución. ¿Qué puedes utilizar para cubrir la misma necesidad?

Por ejemplo, este sábado tienes una barbacoa en casa con invitados y, como siempre, vas a comprar vajilla y cubertería de plástico o madera para no tener que estar fregando y poder disfrutar de la velada. Pues bien, vas a sacar una de las vajillas que pasan 365 días del año escondidas en un aparador y las vas a lucir, usar y luego a fregar y guardar. ¿Para qué quieres más si ya tienes?

Un claro ejemplo que está de plena actualidad es la inminente prohibición de las bolsas de plástico en los supermercados, ¡y esto no ha hecho más que empezar! Debemos volver a cocinar, reencontrarnos con nuestros orígenes, comprar al peso e, igual que hacen con las bolsas, las grandes cadenas alimenticias deberían usar packaging reciclado o dar una solución a la situación.

Solo tienes que mirar las estanterías en tu súper habitual… ¡mucho mejor la carnicería o pescadería de toda la vida!

En definitiva, sustituye para dejar un buen patrimonio a las próximas generaciones. No nos queda otra.