El nuevo Documento Nacional de Identidad electrónico 3.0 ya es una realidad. Con su puesta en funcionamiento, durante el primer trimestre del año, el Ministerio de Interior pretende que la interacción gane enteros y el documento se convierta realmente en una herramienta práctica. Además, es un perfeccionamiento del modelo anterior, incorpora un chip con mayor capacidad y velocidad que aquél, y tiene, en algunos casos, la misma validez jurídica que la firma manuscrita, entre otras muchas novedades.

Desde 2006, estaba vigente el anterior DNI electrónico, al que pocos han sacado partido. Las razones por las que no tuvo éxito atienden a la desconfianza de los usuarios ante las novedades tecnológicas, la falta de aplicaciones útiles o la incomodidad que supone el necesitar un lector de DNI electrónico.

El nuevo DNIe 3.0 incorpora la conexión NFC, que evita en muchos casos la necesidad de disponer de un lector de tarjetas especial. Así, se abre la posibilidad de utilizar el DNI a través de smartphones o tabletas, que dispongan de tecnología NFC, de tal manera que si alguna entidad creara una aplicación en la que fuera necesario identificarse, pueda hacerse simplemente acercando el nuevo DNI 3.0 a la antena NFC del móvil o tableta. Eso sí, aún será necesario utilizar el lector tradicional de DNI en los equipos que no dispongan de esta nueva tecnología, como ordenadores de sobremesa o portátiles.

El nuevo DNI 3.0 puede resultar muy útil en muchos casos:

  • Para firmar autorizaciones en colegios, recogida de medicamentos en farmacias o de paquetes en servicios especializados.
  • Para rellenar formularios de datos personales, puesto que entidades como hoteles, agencias de viajes, bancos o la propia Administración ofrecerán la posibilidad de cumplimentar formularios con datos personales de manera sencilla, evitando errores de transcripción.
  • Como documento de viaje, que permita los pasos rápidos de frontera como si de un pasaporte electrónico se tratase. El DNI electrónico de 2006 también puede utilizarse con esta finalidad, pero usa un lector diferente al del pasaporte, lo cual complica el paso de fronteras.

El recién estrenado DNI contiene mucha información personal del usuario, pero no toda es accesible. Las condiciones de seguridad, que las empresas deberán cumplimentar para acceder a un dato, varían en función de su grado de confidencialidad. Por ejemplo, las huellas almacenadas como imágenes tienen unos estándares de seguridad muy altos, y las huellas almacenadas como puntos característicos nunca podrán ser leídas y únicamente serán usadas por el sistema operativo del DNIE para realizar operaciones de identificación. Aunque este DNI es válido para que los agentes puedan identificar de manera sencilla a una persona, no permite geolocalizar a nadie.

El DNI 3.0 sigue contando con un PIN de seguridad que será requerido en menos ocasiones, pero que será necesario para realizar operaciones de “no repudio”, aquellas en las que el usuario no puede negar que fue él quien las hizo. Es el caso, por ejemplo, de cuando se realiza una firma electrónica de un pago bancario o de la presentación de impuestos.