Tener predisposición y recibir la nueva temporada con los brazos abiertos y con alegría, harán que tengamos una mejor actitud ante los cambios y, por tanto, nos adaptaremos mejor a la rutina.

Los adultos tenemos menos semanas de vacaciones que los niños y quizá no desconectamos tanto como ellos. Los peques están alrededor de dos meses sin ir al colegio, sin horarios y prácticamente, ¡haciendo una vida salvaje! En la mayoría de los casos están en el pueblo con el resto de la familia, en campamentos de verano e incluso viajando y, los que se quedan en casa, también saben disfrutar de su ocio como nadie…

Pues bien, ¿cómo podemos hacer que la vuelta al cole sea más llevadera para ellos?

No se trata de avisar y concienciar en la última semana previa a septiembre, sino que, han de ser consientes de sus responsabilidades siempre, durante todo el verano. Su mente asociará que las vacaciones de verano son algo pasajero y que tienen obligaciones y tareas que cumplir. En este sentido, aunque no lo parezca, llegado el momento asumirán mejor el cambio como algo natural y normal, ¡Nada de depresión post-vacacional! Cada etapa tiene sus cosas buenas como:

  • Volver a ver a los amigos del cole.
  • Comenzar nuevo curso.
  • Las Navidad y Halloween llegarán pronto.
  • En el lugar de vacaciones ya no hay nadie porque todos han regresado a cumplir sus tareas…

Durante el verano, tener al menos, media hora al día para leer o hacer deberes e incluso dibujar les mantendrá la mente conectada con el colegio y, en parte, con su vida real.

Un trabajo de preparación mental que hará que la vuelta al cole no se asocie a una actividad negativa ni tediosa sino a algo normal y positivo.

Pd. Septiembre es un buen momento para contratar un seguro de salud para tus niños. ¡Al cole bien protegidos!