La tradición de las uvas de Nochevieja tiene sus orígenes en España, aunque hoy en día es una costumbre que ha llegado también hasta países de Sudamérica.

La versión más conocida de los orígenes de esta costumbre española que consiste en tomar uvas en Nochevieja es la que asegura que en 1909 hubo un excedente en la producción de los agricultores de la uva, por lo que decidieron regalar los racimos sobrantes entre la población para que los comieran recibiendo el Año Nuevo. Aunque esto es cierto, pues hay muchos testimonios escritos que así lo constatan, la verdad es que este momento histórico mencionado sólo supone la guinda de una tradición anterior.

Lo que queremos decir es que también existen numerosas pruebas escritas que constatan que a finales del siglo XIX la aristocracia de Madrid tenía la costumbre de recibir el Año Nuevo comiendo uvas y bebiendo champán, mientras que el resto de madrileños aprovechaba la noche de Reyes para salir a las calles a festejar.  La Puerta de Sol era el punto de encuentro de los habitantes de Madrid para festejar, cantar y reír. Hasta que el alcalde de Madrid, José Abascal, decidió multar a las personas que festejasen y armasen ruido en la calle durante las fiestas navideñas. Los madrileños, enfadados y a modo de burla, decidieron criticar tal reacción, comiendo uvas y bebiendo champán, a imitación de la aristocracia de la época, la cual, claro está, no era multada.

Los agricultores de 1909 tan sólo aprovecharon una tradición que ya existía, para extenderla aún más por todo el territorio nacional, regalando uvas. Esto fue lo que terminó de afianzar la tradición de las uvas de Nochevieja.

Hoy en día, esta tradición persiste en casi todos los hogares españoles. Millones de personas continúan intentando comer doce uvas al son de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol.

Aunque en los últimos años se ha impuesto otra costumbre que puede ser el principio de otra larga tradición. Miles de madrileños ya celebran la Pre-Nochevieja. Se reúnen el día antes de final de año en la Puerta del Sol y celebran las 12 campanadas comiendo uvas, exactamente igual que se hace el día 31 de diciembre. Quizá este sea el principio de una versión renovada de la tradición de comer uvas en Nochevieja.