A diferencia de otros tipos de suelos, más elegidos actualmente en las obras nuevas, como la tarima, la tarima flotante o el suelo laminado. El parqué fue el rey en los hogares de hace 35 a 20 años. Todo un símbolo de glamour, modernidad y distinción frente al tan mañido azulejo.

Las tablas de parqué, suelen ser de madera de roble, castaño, olivo o similares y, tras fijarse previamente sobre un soporte, una vez se haya secado se debe acuchillar, lijar y barnizar ya instalado. Como es de esperar, debido a la calidad de las maderas, se necesita un cuidado más fino y elaborado que el que otro tipo de suelos requiere.

El proceso de limpieza de suelos de parqué se basa en eliminar manchas, pulir y abrillantar. Os contamos un truco casero para cada uno de los pasos.

  1. ELIMINAR MANCHAS

Polvos de talco: es un producto que no falta en ningún hogar desde hace décadas y, aunque muchos de nosotros no lo sepamos, tiene más usos de los que solemos darle habitualmente. Uno de ellos es el de limpiar las manchas en suelos de parqué. Primero delimita la zona, lego cubre la mancha con talco y retira tras dejar actuar durante un rato. ¡Magia!

  1. PULIR

El té verde ha sido una sustancia utilizada desde siempre para pulir este tipo de suelos (cuyo origen se remonta a las casitas de madera de montaña). Hierve tanto té como necesites y pasa un trapo húmedo con el té por la superficie.

  1. ABRILLANTAR

Vinagre: si el producto anterior tiene la misión de eliminar manchas concretas, el vinagre favorece el brillo de toda la superficie. Elimina primero toda la suciedad del suelo con una mopa y después pasa una fregona o similar con una mezcla de agua y vinagre. Además del brillo, el suelo quedará desinfectado sin necesitad de utilizar químicos.

Por último, lo mejor es tener un buen seguro de hogar por si alguna vez ocurre un problema grave que suponga un verdadero destrozo que tu no puedas arreglar…