Preparen las maletas (y alguna que otra biodramina) porque nos vamos a hacer un tour por el mundo alrededor de los 10 aeropuertos cuyos aterrizajes, a priori pueden parecer los más peligrosos, pero la realidad es que nunca sucede ningún incidente (menos mal). Lo cierto es que es asombroso, si no, teclea en Google alguno de los siguientes y comprueba por ti mismo@.  Pd. Si tienes pánico a volar, mejor no sigas leyendo.

  1. Aeropuerto de Courchevel, Alpes franceses. Se aterriza sobre hielo con una pista ondulada y con declive. ¿Quién da más? Si quieres esquiar en un entorno idílico… has de pasar por ella ;).
  2. Aeropuerto Princesa Juliana, Isla de Saint Martin (EEUU). Uno de los más fotografiados del mundo ya que apenas 25 metros antes de tomar tierra se encuentra una playa y para más inri, pasa una carretera.
  3. Aeropuerto Juancho E. Yrausquin, Isla de Saba. Es la pista comercial útil más corta del mundo con 316 metros. Nunca ha ocurrido un accidente en él (toquemos madera).
  4. Aeropuerto de Gibraltar. ¿Alguna vez lo has cruzado por la carretera que pasa justo por medio de las pistas?
  5. Aeropuerto de Toncontin, Honduras. Ha albergado 2 accidentes graves en toda su historia.
  6. Aeropuerto Gustaf III o St. Jean, Isla de San Bartolomé. Su aterrizaje se realiza bordeando una ladera y, si no se frena a tiempo, el Mar Caribe está al final de la pista.
  7. Aeropuerto de Madeira. Su restaurada pista se encuentra sobre un viaducto a pocos metros del mar. Las habituales rachas de viento de la isla hacen de los aterrizajes una experiencia “olvidable”.
  8. Aeropuerto de Tai Tak, Hong Kong. Rodeado de un puerto marítimo, edificios de más de 30 alturas y montañas, ¡una locura!
  9. Aeropuerto Congonhas, Brasil. El segundo con mayor tráfico de pasajeros de Brasil. Sucede lo mismo que en el caso anterior, se encuentra rodeado de altos edificios y zona urbanizada. Está situado al centro-sur de la ciudad de Sao Paulo.
  10. Aeropuerto Narsarsuaq, Groenlandia. Habitualmente está rodeado de nieve y hielo así como niebla, aumentando su mala visibilidad. Pero además, los vientos polares cruzados no hacen demasiado fácil las labores de aterrizaje.

Si alguna vez volamos a algún destino que requiera un aeropuerto así, no dudaremos ni una milésima de segundo en contratar un seguro de viaje (al más altísimo riesgo jijiji).

¡Nunca se sabe!