Muchos de los pensamientos que tenemos al día son negativos y eso produce un efecto muy perjudicial en nuestras emociones y bienestar mental. De hecho, el estrés y la ansiedad son malas consejeras y se fomentan las rumiaciones.

De hecho, en la sociedad actual en la que nos movemos con horarios y trabajos a un ritmo frenético contribuye a esta situación. Cuanta más ansiedad tenemos más difícil es controlar los pensamientos negativos y más nos retroalimentamos.

Sin embargo, es esencial ser capaces de controlar el estado de negatividad para no meternos en un bucle peligroso que puede llegar a desencadenar incluso depresiones, ya que en muchas ocasiones incluso atacamos nuestra propia autoestima.

Si piensas que no lo haces o no eres consciente de ello prueba a recordar un recuerdo negativo y reprodúcelo varias veces. Seguro que te sientes mal. Pero si pruebas a hacer lo contrario con un episodio feliz de tu vida te saldrá sola una sonrisa.

Existen bastantes técnicas que se pueden aplicar para acabar con los pensamientos negativos, incluso puedes recurrir a la meditación. Además, estas cosas puedes hacerlas sin salir de casa ya que en youtube puedes encontrar muchos ejercicios para lograr un mindfulness.

Aunque no todo el mundo es capaz de lograrlo sólo. No te sientas mal si necesitas recurrir a la ayuda de un profesional. Muchas veces la ayuda de un psicólogo es fundamental para ayudarnos a ver nuestras inseguridades y problemas, y sobre todo para empezar a asumirlas si no somos conscientes de ellas, ya que ese es el primer paso.

Por si acaso, te dejamos una serie tips que puedes hacer tú mismo para cortar los pensamientos negativos y tóxicos cuando aparezcan por nuestra mente:

Bloquea esos pensamientos: puedes hacer un ejercicio que entrena la mente para bloquear las ideas tóxicas. Cuando estés pensando en algo que te produzca ansiedad o tristeza y notes que esa emoción negativa se está apoderando de ti, mira arriba hacia la izquierda, sin mover la cabeza, como si alzases la vista. El simple hecho del movimiento ocular favorece el cambio emocional y liberas la ansiedad. Lo más probable es que hayas olvidado el pensamiento negativo.

Relativiza el pensamiento: Si estás en una situación de rumiaciones de pensamientos negativos, proyéctate en el futuro. Es decir, ahora plantéate una serie de preguntas a ti mismo, ¿cuánto te importará este tema en 5 días? ¿Y en 5 meses? ¿Y en 5 años? Probablemente ni te acuerdes.

Busca una distracción: esta sencilla técnica es bastante eficaz para combatir los pensamientos negativos. Utiliza todo aquello que te haga sentir bien, desconectar y no pensar. Puede recurrir a ello siempre que quieras

Procura dar las gracias por lo bueno que tienes: frecuentemente olvidamos todo lo bueno que nos pasa y nos centramos más en aquellas cosas malas que nos suceden. Una manera de ejercitar el pensamiento positivo es, al final del día, recordar tres cosas buenas que te hayan pasado incluso puedes anotarlas en un cuaderno.

Haz pautas de respiración: puedes usar la técnica de la respiración consciente. Siéntate recta pero cómoda. Elige un punto de tu cuerpo, por ejemplo, el lóbulo de una oreja. Durante 10 minutos, centra tu atención allí́, fijándote en las veces en las que inhalas y exhalas. Cuando centras tu atención tan profundamente, bloqueas cualquier pensamiento negativo que pueda aparecer por tu mente.

Desahógate con alguien: Si la espiral de pensamiento negativo se te está yendo de las manos, puedes contárselo a alguien de tu máxima confianza. Te ayudará a relativizar los problemas y verás que no es tan importante.

Únete al mindfulness: Las técnicas de atención plena, también conocidas como mindfulness, ayudan a manejar los pensamientos tóxicos. Cuando llegue uno, obsérvalo durante unos segundos y luego intenta dejarlo ir.

Utiliza técnicas rituales: Por ejemplo, beber té puede convertirse en una especie de ritual, especialmente si lo preparas en una tetera, y son hierbas escogidas a granel. Concentrarte en una actividad sencilla y mecánica también puede ayudar a desconectar durante unos minutos y llenarte de bienestar. Otro ejemplo es pintar una mandala con lápices o escuchar una canción que te ponga de buen humor.