Guadalupe, o la Puebla de Guadalupe, es un municipio de la provincia de Cáceres, situado en la comunidad autónoma de Extremadura. Se encuentra localizado en la mancomunidad de Villuercas-Ibores-Jara y concretamente del partido judicial de Logrosán. Tiene unos 2.000 habitantes y siglos de historia.

La leyenda de Guadalupe

Uno de los motivos por los que es tremendamente conocida esta localidad extremeña es por su impresionante Monasterio, que surgió de una bonita historia.

Cuentan en el lugar que un pastor, Gil Cordero, estaba buscando a su vaca pérdida a la que halló muerta. Cuando le estaba haciendo una cruz en el pecho para despellejarla, se le apareció la Virgen y le ordenó excavar en ese mismo lugar hasta encontrar su imagen, que estaba escondida desde la época de la invasión mora. Para conmemorar este hallazgo milagroso, se erigió una ermita en el lugar, que con el tiempo pasó a convertirse en un punto de peregrinación, el monasterio jerónimo, hoy franciscano.

Monasterio de Guadalupe

Construido en la Edad media ha sido testigo de numerosos momentos importantes de la historia como la audiencia en la que los Reyes Católicos concedieron las carabelas a Colón. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993.

Este Santuario comenzó su camino a finales del siglo XIII, cuando era tan solo una pequeña ermita, pobre y humilde. Esta fue sustituida por la denominada segunda iglesia a finales del siglo XIV. Al rey Alfonso XI, que gustaba cazar por estas sierras, y visitó Guadalupe en el año 1335, percatándose del estado ruinoso de la primitiva ermita y comenzó las gestiones para su restauración.

En este tiempo se fundó en 1337 la Puebla y por orden de Alfonso XI comenzaron a construir el Monasterio- en el 1340-, además se solicitó para este lugar la creación de un priorato secular y fue declarado real patronato. El priorato secular, fue dotado con el señorío civil del prior sobre la Puebla, y a su vez estuvo dirigido por cuatro priores entre los años 1341 y 1389, finalizando este con la entrega del santuario a la Orden de San Jerónimo, que se mantuvieron en este lugar cuatro siglos.

En 1835, tras la desamortización se puso fin a todo este periplo, y pasó a ser parroquia secular de la archidiócesis de Toledo, que regentaban sacerdotes diocesanos hasta la llegada de la Orden Franciscana en 1908, que es quien rige desde entonces el Monasterio y Santuario.

Este complejo cuenta con una gran riqueza arquitectónica y mezcla varios estilos. Sus torres almenadas le dan aspecto de fortificación. Tiene elementos mudéjares, góticos, renacentistas y barrocos y en su interior se conservan obras de gran valor. En la visita no puedes pasar por alto, la iglesia de Nuestra Señora del siglo XV, El Camarín de la Virgen del siglo XVII, el Claustro Mudéjar, la Sala Capitular y la Capilla de San Jerónimo –con pinturas de Zurbarán-. No te olvides tampoco de visitar el museo de Bellas Artes con obras de Goya, el Greco, Pedro de Mena o Juan de Flandes.

Plaza de Santa María de Guadalupe

Esta preciosa plaza se encuentra ubicada frente al Real Monasterio de Guadalupe, y también fue declarada patrimonio de la Humanidad en 1993. Sin duda, lo más destacado se encuentra en el centro de la plaza allí se erige una fuente que fue pila bautismal, en el interior de la basílica y en ella fueron bautizados dos indios que Colón trajo de América.

Hospital de San Juan Bautista

Este edificio es de estilo gótico mudéjar. Sus muros albergaron la Escuela de Medicina por la cual el Monasterio obtuvo entonces un indulto apostólico que facultaba a sus monjes al estudio, enseñanza y práctica de la medicina y cirugía, siempre que fuera gratuita. De hecho, se cree que en este Hospital se realizaron las primeras autopsias autorizadas por la Santa Sede.

Plazuela y Fuente de los Tres Chorros

Estos lugares tienen gran importancia para la localidad ya que en torno a la fuente y a su plazuela se articula la trama arquitectónica de la población. Dicha fuente data del siglo XV y actualmente está conectada a la red de suministro del agua, aunque en otras épocas lo estuvo a la red de fuentes del Arca del Agua.

Galería Mudéjar

Esta galería porticada, estilo mudéjar fue construida en el siglo XV. En sus entrañas se encuentra la Casa de la Buena Cristiana, donde vivió una mora llamada Fátima que se convirtió al cristianismo tras liberarse de su cautiverio en Tánger.

Casas Porticadas

Las casas, son un pintoresco conjunto de hogares tradicionales de dos plantas, construidas sobre viguería de madera de castaño. Son un reflejo de las viviendas extremeñas y se encuentran en las calles y plazuelas más cercanas a la puerta de entrada. Tiene unos curiosos soportales y su origen se relaciona con la protección de la actividad comercial. Además, servían de cobijo y hospitalidad para los numerosos peregrinos que visitaban Guadalupe.

Arco de Sevilla

Este arco era una de las puertas interiores de la muralla que cerraban el primer cinturón defensivo del Monasterio. Fue construido en el siglo XVI por motivos de seguridad, ya que entonces por esa época ya llegaban a esta población una gran cantidad de peregrinos que entraban a la ciudad, a lo que se le sumaban las aglomeraciones de gente por la actividad comercial. Es una de las estampas más típicas de Guadalupe y la calle Sevilla, epicentro comercial de la ciudad, es el lugar idóneo para hacer compras interesantes y típicas.

Además, en el Parador de Guadalupe disfrutarás de la espectacular cocina de la tierra, donde probarás sabrosos platos como la sopa de tomate con uvas, el bacalao monacal, el ajo blanco extremeño, las migas, pollo a lo "Padre Pedro", caza y setas en temporada, caldereta de cordero, pudding de castañas, repápalos con leche y muégado de Guadalupe.

En definitiva, todo un viaje para los cinco sentidos.