Sin duda uno de los monumentos más famosos del mundo es la Torre Eiffel. Esta construcción de hierro que domina la ciudad de París no solo es el emblema de su capital, también lo es del país.

Sin embargo, es una construcción “moderna” que tiene 130 años y no es ni si quiera la construcción más antigua de Paris, pero su diseño y sus dimensiones la han convertido en uno de los principales monumentos más visitados.

La torre se proyectó con motivo de la Exposición Universal de 1889, que se celebraba en la capital francesa, fecha que marcaba también el centenario de la Revolución Francesa. Por ello se publicó un gran concurso en el Boletín Oficial francés.

Diseño de la Torre Eiffel

Para ganar el concurso, se propuso una apuesta espectacular: estudiar la posibilidad de levantar sobre el Campo de Marte una torre de hierro, con una base cuadrada, con 125 metros de lado y 300 metros de alto.

Se presentaron un total de 107 proyectos, y el ganador fue el de Gustave Eiffel, empresario, Maurice Koechlin y Emile Nouguier, ingenieros y Stephen Sauvestre, arquitecto.

Los dos ingenieros principales de la empresa Eiffel, Émile Nouguier y Maurice Koechlin, en junio del año 1884 tuvieron la idea diseñar de una torre muy alta, como un gran pilar con 4 columnas separadas en la base a modo de patas que se unían en la parte superior, unidas entre sí por vigas metálicas dispuestas en intervalos regulares.

El proyecto de la torre era una extensión de este principio, pero con una altura de 300 metros, el equivalente a la cifra simbólica de 1000 pies de los soportes de puentes. Para que el proyecto fuera más atractivo de cara a la opinión pública, los dos ingenieros de la empresa solicitaron al arquitecto Stephen Sauvestre que trabajara en la apariencia del proyecto.

En un principio, se propuso una idea muy diferente a la que hoy conocemos, ya que el arquitecto propuso poner uno pedestales en las patas recubiertos con mampostería, arcos monumentales (parecido a un arco del triunfo) para unir las columnas. Para el primer nivel proponía grandes salas acristaladas en cada planta, con un diseño en forma de bulbo para la cima y otros ornamentos para adornar la estructura en su conjunto. Finalmente, el proyecto se simplificó, pero se conservaron determinados elementos como los grandes arcos de la base, que contribuyen a darle su aspecto tan característico.

La curvatura de los montantes se determinó matemáticamente para ofrecer la mejor resistencia posible ante el efecto del viento.

Construcción

La construcción de la torre se inició con el montaje de las patas el 1 julio 1887, que acabó veintiún meses después.

Todos los elementos que la forman se prepararon previamente en la fábrica de Levallois-Perret cerca de París, que era la sede de la empresa Eiffel. Consta de 18.000 piezas y cada una fue diseñada y calculada antes de ser trazada al milímetro y ensamblada por elementos de unos cinco metros. Para levantarla hicieron falta entre 150 y 300 obreros, dirigidos por un equipo de veteranos en grandes viaductos metálicos que se encargaron del montaje.

Según se iba dando forma a la construcción, se fijaron provisionalmente las uniones con ayuda de bulones, que fueron remplazados posteriormente por remaches colocados en caliente. Estos cuando se enfrían, se contraen asegurando así la fijación de las piezas unas contra otras. Para poder colocar cada uno de los remaches se necesita un equipo de cuatro personas: una para aplicar calor, una para sujetarlo en su sitio, una para dar forma a la cabeza y la última para golpearlo con un mazo. Solamente una tercera parte de los 2.500.000 remaches utilizados en la torre se colocaron directamente sobre el terreno.

Las patas reposan sobre unos cimientos de hormigón instalados unos metros bajo el nivel del suelo sobre una cama de grava compacta. A su vez, cada arista metálica reposa sobre su propia pilastra, que está unida a las demás mediante muros sobre la cual ejerce una presión de 3 a 4 kilos por centímetro cuadrado.

Pero seguro que te estás preguntado cómo se pudo construir semejante torre en aquellos años. Pues se hizo con la ayuda de andamios de madera y de pequeñas grúas a vapor fijadas a la misma torre.

Para el montaje de la primera planta se necesitó la ayuda de doce andamios provisionales de madera de 30 metros de altura, y cuatro andamios más grandes de 45 metros.

La unión de las grandes vigas del primer nivel se completó el 7 diciembre 1887, tan sólo cinco meses después.  Posteriormente se necesitaron veintiún meses para ensamblar la parte metálica de la torre. Una velocidad récord, teniendo en cuenta los medios disponibles en la época. La obra terminó el día 31 marzo 1889 y tan satisfechos quedaron con el resultado que Gustave Eiffel fue condecorado con la Legión de Honor en la estrecha plataforma de la cima.

Una torre polémica

Sin embargo, en un principio la Torre Eiffel no fue recibida con buenos ojos por todos. Al poco de comenzar las obras, el 14 de febrero 1887 tuvo lugar una protesta convocada por algunos artistas de la época.

Según publicó el periódico Le Temps, esta "Protesta contra la torre del Sr. Eiffel" va dirigida al Sr. Alphand, director de obras de la Exposición, y estaba firmada por algunos grandes autores del mundo de las letras y las artes: Charles Gounod, Guy de Maupassant, Alexandre Dumas fils, François Coppée, Leconte de Lisle, Sully Prudhomme, William Bouguereau, Ernest Meissonier, Victorien Sardou y Charles Garnier, entre otros.

La construcción fue objeto de críticas, algunas muy malintencionadas, que terminaron por sí solas cuando se terminó la construcción de la torre. No tuvieron otro remedio que rendirse ante la presencia de la obra acabada y el inmenso éxito popular que cosechaba. De hecho, recibió dos millones de visitantes, solamente durante la exposición de 1889.

Tal fue el éxito obtenido, que la construcción, que no tenía un carácter definitivo, decidió dejarse como un monumento más de la ciudad. Un hecho, al que miles de personas damos hoy gracias por poder disfrutar de tal maravilla.

Si aún no la conoces, tu próximo viaje, tiene que ser París, te encantará.