Hablamos de Tenerife y pensamos en sol, mar, arena… pero si es que no has ido ya, la verdadera joya que debes visitar en tu viaje es el corazón de la isla es el Parque Nacional del Teide.

Sobre su historia podemos decir que no solo es uno de los parques nacionales más antiguos de España sino también el más visitado, con cerca de tres millones de personas que exploran sus casi 19.000 hectáreas cada año. Es el hogar del pico más alto de España (Monte Teide), uno de los 12 Tesoros de España, y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2007, lo que terminó de consolidar su estatus como una de las atracciones más veneradas en las Islas Canarias.

Este parque es el sueño de todo geólogo y ofrece mucho con lo que emocionarse, desde el volcán inmenso que es el Monte Teide y sus flujos de lava endurecidos, hasta las complejas formaciones rocosas y el extraño paisaje entre lunar y extraterrestre.

La última gran erupción tuvo lugar en 1909 y ocasionalmente aún expulsa un poco de vapor y azufre, de ninguna manera está muerto y enterrado; aunque no te asustes, los sismólogos lo controlan continuamente y no ven indicios de erupciones cercanas que supongan peligro para las personas; así que aprovechemos el tiempo para recorrer los diversos paisajes, por encima de las nubes contemplando la puesta de sol o paseando entre los bosques de pinos con su delicioso aroma.

Qué ver y hacer en el Parque Nacional del Teide

La isla cuenta con muchas empresas que ofrecen tours, transporte (público o privado) o equipos para emprender la empinada marcha, lo que hace que explorar el Parque sea más fácil que nunca, sin importar dónde te alojes en la isla. Es probable que encuentres una selección más amplia de instalaciones y operadores en el sur, ya que este es el lugar más popular para los turistas, pero no debería suponer ningún problema si decides establecer la base de tu viaje en la parte norte. 

Usa el teleférico  

Una opción obvia, pero no solo por evitar una caminata, sino porque el teleférico que sube a la montaña te ofrece vistas espectaculares mientras te lleva a la cima en un ascenso de solo ocho minutos.

Puedes llegar hasta allí en coche u otro medio de transporte en cualquier momento entre las 9:00 y las 16:00, pero también se pueden reservar experiencias especiales por la noche para aprovechar al máximo las vistas al atardecer mientras disfrutas de una cena típicamente canaria (en algunos casos incluida con tu reserva), entre las diversas actividades que ofrecen -también las hay diurnas-.

Aunque evidente, no conviene dejar de lado el tema de la altura… sus 3.718 m de altitud pueden suponer un hándicap para personas con problemas cardíacos, respiratorios o embarazadas en estado avanzado, a quienes generalmente se disuade de llegar a la cima.

Un consejo: vístete a capas y lleva buen calzado para caminar. No importa lo cálido y soleado que te parezca el día: cuanto más alto subes, más frío hace, y a más de 3.000 metros, el pico del Teide se vuelve un lugar frío si solo llevas una camiseta. Llévate abrigo, guantes (por si acaso), un sombrero o gorra y, por supuesto, tu cámara.

 

Estudiar las estrellas

Es comprensible que en Tenerife estén orgullosos de sus característicos cielos despejados y dicen que no hay lugar mejor en Europa para mirar por un telescopio y ver estrellas, planetas y galaxias brillantes que el Teide, lejos de cualquier contaminación lumínica. Encontrarás varias sesiones de observación de estrellas en el parque nacional, como los que ofertan los guías oficiales de montaña y otros profesionales independientes. Si realmente te encantan las estrellas, el Observatorio de Tenerife también es una visita fascinante y puedes reservar cita con antelación.

Caminar y caminar…

Un paseo corto, una caminata fácil o una subida más intensa: hay rutas y senderos para todos los gustos en el Parque Nacional del Teide. El paisaje varía según su altitud, ya que gradualmente se va volviendo árido, menos verde y de naturaleza más volcánica cuanto más se sube. No dejes de visitar el cráter de Samara, con un camino suave entre lava, con vistas a La Gomera.

Para mayores desafíos, aborda el Teide en sí, una subida exigente de unas seis horas, pero las vistas merecen la pena (y siempre puedes bajar en el teleférico).

Los Roques de García corren de norte a sur a lo largo de la caldera principal, a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, pero aproximadamente a unos 1.700 por debajo de la cima del Teide. Roque Cinchado es la más famosa y reconocible de las formaciones, habiendo sido erosionada de una forma casi inconcebible. 

¿Y cuándo voy?

Tenerife disfruta de un clima estable con mucho sol y temperaturas cálidas que varían poco de enero a diciembre, lo que lo hace popular y accesible durante todo el año, por lo que decidir cuándo ir se limita exactamente a qué tipo de clima te gusta. Para obtener el máximo sol y las temperaturas más altas, viaja en verano; el invierno te ofrece días cálidos con noches frescas, un sol siempre agradable y algunas veces puede que encuentres incluso algo de nieve en el Teide.