Que los mejores perfumes se guardan en frascos pequeños es por todos reconocido, hoy extrapolamos esa cita a las calas y platas de la Costa Brava. ¡Son maravillosas! Pequeñas, discretas y rodeadas de naturaleza, ¡un ambiente único!

Estamos ante playas que no suelen estar demasiado masificadas (tal y como estamos acostumbrados a ver en otras playas de España) y, en tal caso, el turista tipo es, más bien, francés o de otro país europeo.  Pues bien, ahora es el momento de descubrir con nuestros propios sentidos esta maravilla que nos ofrecen las costas españolas, en este caso la Costa Brava. Podemos hacerlo de dos formas, desde la tierra o desde el mar. Esta última opción es solo válida para privilegiados (un tanto odiosos) que puedan disponer de un barquito… (aunque sea de pedales jijiji).

  • Aiguablava, Begur: su localización, su arena dorada, sus playas cristalinas y su discreción. ¿Quién dijo Menorca? Este lugar es verdaderamente único para disfrutar del verano, ¡muy desconocido, como a nosotros nos gusta!
  • Cala Cullaró, Cadaqués: ¿existe algún rincón de esta localidad que no sea único y exclusivo? Todo él es una estampa turística. Esta cala de poca arena y mucha roca suele ser lugar de recreo de los yates de algunos privilegiados. ¡Una aventura marina en toda regla!
  • Cala de Sa Futadera, Tossa de Mar: rocas, árboles y playa en un mismo lugar. ¡Un oasis salvaje! ¿Hubieras imaginado antes que este lugar se encuentra en España? Pues sí… ¡Y todavía los tenemos mejores! Pero esta cala, sin duda, se queda en la retina para siempre. Por no hablar de Tossa de Mar, una de las localidades medievales más turísticas y reconocidas de Cataluña.
  • Cala Bramant, Llança: shhhh, ¡no cuentes el secreto! Estamos ante una de las calas más tranquilas, únicas y desconocidas de España. ¡Es prácticamente una piscina natural rodeada de roca! Es muy pequeña y suele estar bastante concurrida por su originalidad… ¡Emociona solo de verla!

Toalla, cremas, seguro de viaje, buena compañía y… ¡nos vamos para la Costa Brava!