Perder el miedo a volar es posible si sigues la terapia adecuada.

Son muchas las personas que sufren aerofobia o miedo a volar. Los síntomas son inconfundibles. Tras subir a un avión y acomodarte en el asiento, tu corazón comienza a acelerarse, sufres sudoración, nervios, estrés, pánico, fatiga y temblores. Dichos síntomas pueden aparecer incluso antes de subir al avión.

En cualquier caso, los motivos de sufrir aerofobia o miedo a volar pueden ser varios: desde experiencias traumáticas anteriores en un avión, hasta traumas que nada tienen que ver con un viaje en avión pero que intensifican nuestras inseguridades.

Otro motivo de la aparición del miedo a volar, es la necesidad de control. Muchas personas tienen la necesidad de mantener todo bajo control. La experiencia de un vuelo es algo que escapa al control de las personas y eso puede generar angustia.

Pero, ¿cómo perder el miedo a volar?

Algunos consejos que ofrecen muchos psicólogos son:

  • Escoger asientos que no posean una ventanilla al lado. De esta forma, reducirás la sensación de vértigo al evitar poder comprobar con tus propios ojos a qué altura te encuentras.
  • Acude al aeropuerto con tiempo suficiente para poder realizar todas las gestiones pertinentes sin prisa. De esta forma, evitarás más estrés del que ya tienes por el simple hecho de sentir miedo a volar.
  • Además, supone una buena manera de familiarizarte poco a poco con el entorno aeronáutico antes de subir en el avión.
  • Cuando te acomodes en tu asiento, respira profundamente y trata de distraer tu mente: lee, escucha música relajante, habla con alguien, etc.
  • Procura no tomar sustancias excitantes antes del vuelo como la cafeína. Tampoco realices comidas fuertes antes de volar para que no se produzca una digestión pesada durante el viaje. Así podrás viajar más cómodo y tranquilo.
  • Si no te ves capaz de perder el miedo a volar por ti mismo, no dudes en solicitar la ayuda de un profesional. Existen diversas terapias psicológicas, así como cursos para superar el miedo a volar en los que, tanto psicólogos como profesionales de la aviación, trabajan de forma personalizada con cada paciente. Los resultados tiene un gran porcentaje de éxito.