¿Eres de los que les gusta saber el origen de las cosas? ¿De donde venimos? ¿Ver y descubrir especies ya extintas? Pues entonces el Museo de Ciencias Naturales es tu lugar en el mundo.

Por si no lo sabías, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, ubicado en la ciudad de Madrid, es uno de los institutos de investigación científica más importantes del país en el ámbito de las ciencias naturales.

De hecho, cuenta con una plantilla de más de 70 investigadores en diferentes áreas que van desde la paleobiología y la geología hasta la ecología y el cambio climático pasando por la biología ambiental y la biodiversidad. Además, el Museo es uno de los centros emblemáticos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Como curiosidad, que sepas que el actual Museo Nacional de Ciencias Naturales fue creado por el Rey Carlos III, en el año 1771, como Real Gabinete de Historia Natural. Es decir, que tiene más de dos siglos de historia el sólito. Ahí es nada.

Fue denominado, Real Museo de Ciencias Naturales hasta el año 1847, cuando pasó a llamarse Museo de Historia Natural. En 1815, se redactó un reglamento para el museo y a éste se incorporaron el Real Jardín Botánico, el estudio de Mineralogía y la colección del Laboratorio de Química, así como el Observatorio Astronómico.

Historia del edificio

El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid tiene su sede actual en el Palacio de las Artes y la Industria. Este edificio se comenzó a construir en 1882, en los Altos del Hipódromo bajo la dirección del arquitecto Fernando de la Torriente, al que ayudó Emilio Boix y Merino, quien a la muerte del primero continuó las obras en 1886.

El edifico se compone de una estructura de ladrillo y hierro, con columnas de fundición, pisos de viguetas metálicas y armaduras de cubierta de sistema Polonceau. Originalmente estaba ornamentado con motivos cerámicos, casi desaparecidos, al igual que las carpinterías de acero originales.

El 21 de mayo de 1887, la reina regente, Maria Cristina, inauguró la primera Exposición Nacional de Bellas Artes. Para este evento, las ventanas fueron cegadas en parte, para evitar que la iluminación cenital dañara las pinturas expuestas. La última Exposición Nacional de Bellas Artes se celebró en 1899. A partir de 1903, el edificio pasó por una etapa de abandono, hasta que unos años después se trasladó la sección de Entomología del Museo (1906) y, en 1907, la Escuela de Ingenieros Industriales.

A principios del siglo XX, el entonces director del Museo, consiguió que el Ministerio de Instrucción Pública le diera una concesión para albergar las colecciones del Museo, que se amontonaban en los locales del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales.

Así entre 1909 y 1910, comenzaron las obras de adaptación para el Museo de Ciencias Naturales, que fue instalado en la fachada norte, el ala izquierda de la fachada principal y el ala derecha de la posterior. Durante un tiempo coexistieron con el Museo y la Escuela de Ingenieros otros organismos, El Museo del Traje, el Cuartel de la Guardia Civil y el Instituto "Torres Quevedo".

Finalmente, en 1932 se proyectaron en la Ciudad Universitaria las obras para la construcción de las Escuelas Superiores de Montes e Industriales, pero solo la de Montes se trasladó al campus.

Qué hacer en el Museo

El Museo de Ciencias Naturales es un espacio para descubrir la historia de la vida. El museo cuenta con varias salas de exposición permanente y otros espacios temporales.

En los espacios de exposición permanente el visitante podrá encontrar:

  • Biodiversidad: es un espacio aproximado de 1.000 metros cuadrado, cuyo objetivo de es dar a conocer el concepto de biodiversidad y sensibilizar a los visitantes acerca de su importancia y la necesidad de su conservación. En esta área podrán comparar los mamíferos de mayor tamaño, como el elefante y la ballena, con algunos de los más pequeños, como musarañas o topos. Asimismo, podrán comprobar que a veces las apariencias engañan, ya que animales de aspecto externo muy similar están muy alejados filogenéticamente, mientras que otros muy distintos entre sí están emparentados.
  • Darwin: este nuevo espacio se ha abierto al público en el mes de febrero, está dedicado a la vida y obra del célebre naturalista, personaje clave en el progreso de las teorías científicas que marcó un nuevo rumbo en el estudio de la biología. Aquí se abordan, entre otros temas aspectos sobre su vida, qué le llevo a embarcarse en la expedición del HMS Beagle o cómo acabó desarrollando sus teorías sobre la evolución y la selección natural.
  • El jardín de piedras: es un conjunto al aire libre de rocas y troncos fosilizados, de las cuales una gran mayoría provienen de la Comunidad de Madrid, donde se describen algunas de sus peculiaridades, así como el tipo de roca en función de su origen. Actualmente está en remodelación.
  • Mediterráneo, naturaleza y civilización: esta exposición que exhibe la fauna más destacada del área mediterránea española y los ecosistemas que dan forma a sus paisajes, incluyendo las actividades humanas y las actuales amenazas a la conservación de una zona especialmente vulnerable.
  • Fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama: en esta área el visitante hará un recorrido por los principales ecosistemas de la Sierra, desde su historia geológica hasta la importancia de los organismos casi invisibles que viven en el agua y en el suelo que hacen posible la vida de este entorno.
  • El Jardín Educativo del Bosque Mediterráneo: creado para el disfrute del visitante, concebido para conocer tanto la diversidad vegetal como la geología del terreno de la Comunidad de Madrid. El terreno ha quedado dividido en tres zonas principales: la montaña, ubicada en las pronunciadas laderas que rodean al Museo por el este, el monte estepario de los yesos de Madrid en la zona oeste y la zona de transición.
  • El Real Gabinete de Historia Natural: La actualización de contenidos de esta exposición permite al visitante conocer piezas de gran valor histórico que se exponen por primera vez, a la vez que se muestran las más emblemáticas que han formado parte de la exposición durante los últimos años. Una de las piezas más reconocidas es el elefante asiático Elephas maximus. Se trata de uno de los ejemplares naturalizados más antiguos que se conocen en el arte de la taxidermia.
  • Minerales, Fósiles y Evolución Humana: sin duda una de las partes más espectaculares del museo. La exposición comienza con un viaje a través de la historia de la Tierra. Más de 4.500 millones de años concentrados en un recorrido a través de fósiles de todas las eras geológicas. Se exponen los distintos tipos, el proceso de fosilización y aspectos históricos de la investigación paleontológica. Los esqueletos de dinosaurios y grandes mamíferos son los protagonistas de esta zona.