Su origen se remonta a la Revolución Industrial, cuando alrededor del año 1857 multitud de mujeres que trabajaban en una fábrica textil de Nueva York se manifestaron para defender sus derechos en el trabajo. Este es el primer germen, la raíz de todo. Con el paso de los años surgieron nuevos movimientos femeninos, siempre persiguiendo el mismo fin, disponer de igualdad frente a los hombres, ni más ni menos.

Justicia, paz, desarrollo e igualdad son los principales valores que engloban la celebración de este día y, aunque el panorama ha cambiado infinitamente en los últimos 100 años, todavía queda camino por andar. Después de todo el recorrido que mujeres, conocidas o no, han liderado durante todo el siglo XX, el balance es positivo y eso es lo verdaderamente importante.

Por todo ello, a día de hoy, el Día Internacional de la Mujer trata de homenajear a todas las mujeres normales y corrientes que, en la discreción de sus hogares, también pusieron su granito de arena para tratar de igualar las condiciones y estilo de vida femenino al masculino.

A decir verdad, siendo realistas y tal y como cita la expresión “detrás de un gran presidente siempre hubo una gran mujer” históricamente, las mujeres han tenido un papel importantísimo en decisiones que han afectado a toda una sociedad. ¡De eso no cabe duda! Pero, por el papel que la mujer tenía en la sociedad (pensemos lo mucho que ha cambiado en 100 años inclusive en 40 años) no pronunciaba sus opiniones en público, “estaba mal visto” aunque fueran buenas y se valoraran.

Si Marie Curie levantara la cabeza…