Si estás pensando en hacer un viaje al sur de España pronto, este es tu artículo. Bueno, y si no, también, porque ¿a quién no le gusta presumir de la belleza de los pueblos que hay en nuestro país? Hoy te traemos una lista – que, por cierto, nos ha costado bastante hacer por aquello de elegir 5 pueblos y no 500- de cinco de los pueblos con más encanto de Andalucía.

  • Úbeda, Jaén. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003, es una de las paradas obligatorias si viajas a Jaén. ¿Qué tienes que ver? La Plaza de Vázquez Molina, la Capilla del Salvador, la Sinagoga del Agua, la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares…
  • Mojácar, Almería. Un lugar desde el que se puede ver el mar y la montaña… A la vez. ¿Lo mejor? Que si además te gusta la fiesta, cuenta con un montón de chiringuitos y pubs geniales para tomar una copa.
  • Setenil de las Bodegas, Cádiz. Un pueblo de apenas tres mil habitantes que es conocido internacionalmente. ¿Por qué? Principalmente por sus famosas calles de las Cuevas del Sol y de la Sombra, cuyas casas están (literalmente) excavadas en las rocas del desfiladero del río Guadalporcún. En serio, tienes que verlo.
  • Zuheros, Córdoba. Si tu destino es Córdoba, te recomendamos hacer una excursión a este pequeño pueblecito. Cuenta con la Cueva de los Murciélagos, declarada Monumento Natural de Andalucía, ¡imprescindible!.
  • Júzcar, Málaga. Esta pequeña villa malagueña ha ganado muchísima popularidad en los últimos años gracias al rodaje de la película “Pitufos 3D”, para cuya promoción la distribuidora pintó todas las casas de azul y convertirlo así en el primer pueblo pitufo. La idea era repintarlo de blanco, pero el turismo creció de tal manera que se decidió dejarlo y la verdad… Nos encanta.

Además de tener mil lugares preciosos a los que ir, Andalucía es un destino genial para viajar en cualquier época del año, ya sea para unas vacaciones largas o para una escapada de fin de semana. Si quieres tenerlo todo bajo control, te recomendamos contratar un seguro de viaje y disfrutar al máximo sin preocupaciones.