El turismo debería ser un placer del que pudiera disfrutar todo el mundo. Cualquier persona que sueña con una escapada a algún lugar lejos de su rutina debería poder viajar con tranquilidad.

Por desgracia, las personas con movilidad reducida, se pueden encontrar con muchas trabas a la hora de planear un viaje debido a su estado físico o psíquico y la deficiente adaptación y comprensión que hay en muchos lugares.

Cada vez hay más conciencia sobre la situación de estas personas, es por ello que el turismo accesible para gente con movilidad reducida ya es una realidad.

Muchas agencias de viajes, conscientes de las necesidades de estas personas, se han concienciado con los problemas que suelen encontrar y han creado paquetes turísticos en los que todo está pensado para que puedan viajar y moverse sin problemas, a pesar de tener más dificultad para ello.

Las ciudades, poco a poco, y aunque aún falta invertir mucho trabajo en ello, también parece que quieren abrir sus puertas a todos. Cada vez es más común observar como en el patrimonio artístico o histórico de un lugar se crean accesos destinados a personas con movilidad reducida que hacen turismo. Edificios, monumentos, museos… son adaptados para que nadie se quede con las ganas de disfrutar de su visita.

En el caso de las agencias, trabajan con un equipo de personas especializadas que conocen a la perfección las necesidades que requiere una persona con movilidad reducida. Preparan todo para que sea posible un viaje tranquilo y libre de preocupaciones. Cuentan con transporte adaptado con plataformas y rampas, acuerdos de contratación con hoteles accesibles a todos, asistencia sanitaria las 24 horas del día, entre otros servicios.

Si no se quiere contratar un viaje a través de una agencia, las personas con movilidad reducida deben informarse bien para planear un viaje.

Hay trenes, aviones y autobuses adaptados para que una persona con movilidad reducida pueda viajar con comodidad. Cada compañía podrá informar de sus servicios. A la hora de reservar el hotel, deben preguntar con qué adaptaciones cuenta e informarse en algún punto de información turística cuáles son los lugares más cómodos y preparados para ser visitados.

El turismo accesible para personas con movilidad reducida es un deber social que ningún organismo gubernamental debería obviar.

La cultura es un derecho, y viajar lo es. El descanso es una necesidad. No hay nada que relaje más que poder escaparse a un lugar remoto. Viajar sin preocupaciones debería ser posible para todos, sin excepción.