Si no hubiera sido por la Guerra Civil, conservaríamos muchas más joyas arquitectónicas, todavía así, disponemos de gran variedad de iglesias, catedrales, casas señoriales, castillos, conventos y monasterios. Muchos de éstos últimos siguen habitados, pero cada vez es más difícil y caro mantenerlos.

Por este motivo, una nueva generación de monjes y monjas han decidido convertir gran parte de sus habitaciones habitables para atraer turismo con el fin de vivir de primera mano una vida monacal.

En España, podemos disfrutar de la hospedería de alrededor de 600 conventos y monasterios. ¡OJO! En un 90% de ellos únicamente puedes alojarte con recomendación, son muy pocos los que quedan libres como si de un hotel al uso se tratara. Cada uno tiene unas características peculiares y únicas como:

  • El maravilloso carácter y sabiduría de sus habitantes.
  • Entorno natural.
  • Historia y hechos importantes acaecidos entre sus paredes.
  • Gastronomía de toda la vida. Por no hablar de los santos dulces… ¡son únic@s para la repostería!
  • Disfrutar de enclaves privilegiados.
  • Disfrutar del silencio, a veces se nos olvida.
  • Actividades relacionadas con la agricultura y ganadería. Es buen lugar para practicar ecoturismo en soledad o en familia.

Cuando decidas llevar a cabo una experiencia “religiosa o no” de este tipo, has de tener siempre en cuenta que no se trata de un hotel y que esta estancia es más de índole espiritual. Ante todo siempre has de mostrar respeto. Algunos de los consejos que te quien ha vivido esta experiencia nos ha contado son:

  • Arreglar uno mismo la cama y dormitorio.
  • Respetar sus horarios.
  • No obligar a conversar o contar experiencias a los habitantes habituales.
  • Escuchar y aprender. ¡Su compañía suele ser muy enriquecedora!
  • Si la hay, respeta la zona de clausura.
  • Evita, en público, utilizar demasiados aparatos electrónicos.

¡Toda una experiencia! Cada vez más gente realiza retiros de este tipo pero, sin compañía, ¡un viaje con un@ mism@!