Si bien Mozart y Strauss son dos de los primeros nombres que vienen a tu cabeza cuando piensas en música y Viena, este lugar atrajo a una gran cantidad de talentos de todo el mundo, incluido Ludwig van Beethoven. El maestro residió en la capital de Austria durante más de 35 años y su influencia en la ciudad todavía se puede sentir hoy.

Desde el extenso Museo Beethoven, sus residencias y varios monumentos conmemorativos, hasta las salas de música en las que tocó, si estás pensando en revivir el recuerdo de Beethoven hay muchas maneras de hacerlo. Pero tendrás que viajar a Viena.

Ludwig van Beethoven nació en Bonn (Alemania) en 1770, y no fue hasta los 17 años cuando viajó por primera vez a Viena, al tener la gran oportunidad de estudiar con Mozart. Sin embargo, no mucho después de haber puesto sus pies en la ciudad de la música, tuvo que volver a su casa para estar al lado de su madre durante lo que serían sus últimos años.

Cinco años después, cuando Beethoven pudo regresar a Viena, desgraciadamente Mozart había muerto en su ausencia, pero en lugar de desanimarse y volver de nuevo a Alemania, estudió como alumno de Joseph Haydn e hizo de Viena su hogar permanente, donde permaneció hasta su muerte en 1827.

Museo de Beethoven

Una de las antiguas viviendas de Beethoven, un pequeño apartamento en Probusgasse 6, en Heiligenstadt, en el distrito 19, se amplió considerablemente para crear el Museo de Beethoven en 2017. Galería intrigante y contemporánea, el museo consta de 14 salas clasificadas en zonas temáticas que representan entre otros la historia del apartamento, el traslado de Beethoven a Viena, su residencia en Heiligenstadt, cómo era la vida y la escena musical en ese momento, y su poderoso legado.

Algunas de las muestras más populares incluyen tubos auditivos (una de las primeras formas de audífonos) y una caja que solía colocarse en el piano de cola de Beethoven para aumentar su sonido. Puedes notar el declive del sentido del oído de Beethoven en varias estaciones de escucha preparadas a tal efecto. También hay pantallas que contienen objetos extraños, como huevos (destinados a simbolizar su mal genio, ya que se decía que los tiraba).

El apartamento en el que se encuentra el museo es donde Beethoven, a los 32 años, escribió el llamado “Testamento Heiligenstadt” a su hermano, lleno de profunda desesperación. Escribió esta carta cuando descubrió que su sordera nunca tendría cura, aunque finalmente decidió no hacerla llegar nunca a su destino. En este tiempo, el compositor trabajó en piezas musicales muy importantes mientras vivía en Probusgasse, incluyendo Opus 31, Cristo en el Monte de los Olivos y la Heroica.

Mayer en Pfarrplatz

A pocos pasos del museo Beethoven se encuentra la taberna Mayer en Pfarrplatz. Si bien hoy es una de las bodegas más reconocidas en Viena, que cuenta con varios premios, en 1817 también fue uno de los lugares donde vivió Beethoven. Se mudó a una romántica casa anexa a la bodega y escribió lo siguiente sobre su entorno: “La casa está situada en la tranquila y soleada Pfarrplatz, en medio de la cual se encuentra una estatua de Juan de Nepomuk, rodeada por cuatro preciosas acacias. San Florián mira hacia abajo desde una esquina de la casa, donde se yergue ante un fondo azul; una gran puerta conduce al patio; vidas silvestres inundan la escalera de madera abierta en el lateral de la casa, que se utiliza para subir a las habitaciones originales, cuyas ventanas tienen una amplia vista sobre el Danubio, al otro lado de Marchfeld, donde la condesa Erdödy vive en su retiro de campo ".

Ante semejantes palabras, nos vemos prácticamente obligados a visitar este lugar, y es verdad que cuando llegas a Mayer en Pfarrplatz hoy, es casi como si el tiempo se hubiera detenido. Cada detalle que se encuentra en la descripción de Beethoven aún está allí, y es un lugar maravilloso para conectar con el inmortal maestro musical.

Casa Pasqualati

Otra residencia de Beethoven en Viena que ha sido espectacularmente bien conservada es la Casa Pasqualati. Este edificio lleva el nombre de su propietario, el barón Pasqualati, amigo personal y mecenas de Beethoven. Aquí el compositor escribió maravillas como Fidelio y Para Elisa, entre muchas otras sinfonías y piezas para piano.

Hoy, la casa alberga un pequeño museo dedicado a Beethoven. Pero, aunque Beethoven residió en varias habitaciones de la casa entre 1804 y 1814, estas dependencias no están abiertas al público. Si realmente lo que buscas es estar en el mismo lugar en el que Beethoven una vez estuvo hace siglos, visita el Museo de Beethoven del que hemos hablado antes. Si también quieres deambular por unas cuantas habitaciones, admirando muestras y artículos relacionados con su vida, aquí te lo pasarás en grande.

Es cierto que muchos de los elementos de la Casa Pasqualati son copias, aunque hay algunos originales. Piezas que no son genuinas incluyen partituras cubiertas de sus correcciones, fotos de sus contemporáneos, apuntes de ópera, esculturas y retratos.

Más Beethoven en Viena

Si te has quedado con ganas de más, visita el parque Beethoven, frente al Konzerthaus de Viena. Aquí encontrarás dos estatuas de bronce del compositor: la clásica escultura de 1880 de Caspar Zumbusch y el brillante y colorido monumento de Markus Lüpertz de 2017. También puedes ver el increíble friso de Beethoven de 34 metros de largo creado por Gustav Klimt en el sótano de la galería Secession o visitar la tumba de honor de Beethoven en el cementerio central de Viena.

Conciertos de Beethoven en Viena

Para vivir la majestuosidad de algunos de los trabajos más monumentales de Beethoven, reserva entradas para los conciertos que se celebran en Viena. Se considera que estos eventos son uno de los secretos mejor guardados de la ciudad para los amantes de la música, quienes disfrutan de la Obertura trágica de Brahms, la Octava Sinfonía de Schubert o la Heroica de Beethoven, interpretada por la famosa Orquesta Sinfónica de Viena.

Podrás asistir a conciertos sobre sus obras, entre las de otros grandes compositores que también vivieron en Viena, en la iglesia de San Pedro (St. Peter´s Church, un lugar precioso donde podrás acceder en transporte publico (líneas U1, U3 (Estación Stephansplatz) y que, además, no requiere etiqueta.

No pierdas el tiempo y ponte ya a planificar tu viaje: te encantará vivir Viena desde la perspectiva de Beethoven, aunque sea siglos después…