Vitoria es una de las ciudades del norte más bonitas de España. Con una impresionante historia, la capital del País Vasco esconde entre sus calles su extensa biografía, propia de una de las metrópolis más antiguas del país. Si aún no la conoces, prepárate para descubrirla en tu próximo viaje

Origen y fundación de la ciudad

Origen de esta ciudad data de la época medieval. La fundación se llevó a cabo en los albores de la Baja Edad Media, en el año 1181. Fue constituida por orden del Rey navarro Sancho VI, El Sabio y llevó el nombre de Nova Victoria. Era una villa amurallada que representaba una avanzada defensiva del reino de Navarra, debido a su enclave privilegiado en una colina, de hecho el apellido "Gasteiz" significa aldea, que venía de su situación geográfica.

Los terrenos fueron elegidos con la intención de construir una línea defensiva ante Castilla.

Al poco tiempo de su creación la ciudad sufrió un asedio por parte de las tropas castellanas de Alfonso VIII, que aguantó en pie gracias a las murallas del asentamiento precedente, de la aldea denominada Gasteiz. En 1200, después de ocho meses de asedio, la ciudad cae en manos castellanas. En ese año se firma la capitulación de la ciudad y se produce la pérdida de su defensa fronteriza. A partir de ese momento la ciudad pasa a formar parte del reino de Castilla.

En 1258 Alfonso X el Sabio permite su expansión al este y en el siglo siguiente alberga dos ferias francas.

Fue en 1413 cuando el Rey Juan II de Castilla le da el título oficial de ciudad y los reyes siguientes la reconocerán como una ciudad leal primero y luego como un enclave muy leal a la corona. Por último, la Reina Isabel I fue quien firmó los fueros que disfrutaría la ciudad hasta la Edad Contemporánea.

Vitoria siempre ha gozado históricamente de una posición estratégica debido a que se halla en el camino más corto entre la meseta castellana y el norte de Europa. A lo largo de su historia ha tenido siempre un marcado carácter comercial, de hecho, ya en el S.XIII los historiadores constatan que se celebraban tres mercados semanales y desde 1399, dos ferias anuales que congregaban a numerosos visitantes.

Siglos más tarde, el Rey Fernando VII pasó por la ciudad cuando iba camino a Bayona, lugar donde se darían tanto su abdicación como la de su padre, Carlos IV, en Napoleón y este en su hermano José. Ante tal hecho, la población vitoriana trató de detenerle para evitar su partida, sin embargo, la caballería francesa dispersó a la multitud y lo escoltó el resto del camino.

De hecho, el propio Napoleón durmió en Vitoria unos meses después con su hermano, cuando ambos se dirigían a Madrid para tomar posesión de todo el reino de España. Ya en plena guerra de la Independencia, cuya primera mecha prendería el pueblo de Madrid el 2 de Mayo de 1808 contra las tropas francesas, se libró en Vitoria la última batalla en 1813, en la que el Duque de Wellington y el General Álava plantaron cara a las últimas tropas napoleónicas y expulsando definitivamente a los franceses y poniendo fin a la guerra.

Vitoria, una ciudad llena de vida

Si visitas Vitoria siempre tendrás un plan por hacer. A parte del turismo y su gastronomía, la ciudad acoge diferentes actividades culturales y festivales a lo largo de todo el año.

Podrás hacer diferentes rutas para conocer la ciudad, su parte histórica, sus calles y sus parques y sus zonas verdes. Debes empezar tu recorrido por el centro de la ciudad y almendra medieval.

El casco medieval conserva gran parte de su trazado medieval intacto. Sus calles se remontan al siglo XII y llama la atención el carácter ordenado que tienen en forma de almendra. Allí podrás ver parte de la antigua muralla una que se fortificó en la Edad Media el poblado de Vitoria-Gasteiz, construida en el siglo XI por el rey Sancho IV de Navarra. En esta zona podrás observar la arquitectura palaciega renacentista. Estos edificios son hoy en su mayoría museos o centros culturales. Destacan también algunas de sus casas-torre de origen medieval, los edificios neoclásicos y las elegantes mansiones de principios del siglo XX.

Algunos de estos edificios son:

El palacio de Villa Suso. Se comenzó a construir en el año 1538, y algunos muros de su interior formaron parte de la antigua muralla alta de la ciudad. Destaca la fachada principal, su balcón-galería o la fachada norte con la heráldica de los Salinas.

Palacio de Monte-Hermoso.  Data de 1524, en su momento albergó la sede episcopal y en la actualidad es un centro cultural. Unido a este edificio se encuentra el Antiguo Depósito de Aguas, un espacio singular utilizado como sala de exposiciones y eventos.

Palacio Escoriaza-Esquivel.  Fue construido en el siglo XVI por orden de Fernán López de Escoriaza, médico de Enrique VIII de Inglaterra y posteriormente del emperador Carlos V. Es el ejemplo mejor conservado en la ciudad de un palacio del Renacimiento.

La Casa del Cordón. A finales del siglo XV recibe su nombre debido al cordón franciscano de uno de sus arcos de entrada. En su interior se halla una torre que, pese a las transformaciones sufridas, conserva elementos estructurales de los siglos XIII al XIV.

Torre Doña Ochanda. En su origen, era una casa fuerte del siglo XV, que defendía la muralla de poniente. En su última restauración se elevó la torre, rematada ahora por una corona de almenas. En la actualidad alberga el Museo de Ciencias Naturales de Álava.

El portalón. Esta casa, de finales del siglo XV está situada en la calle Correría 151. Fue una antigua posada de mercaderes que disponía de una gran puerta de entrada como acceso para los carruajes. El edificio fue restaurado en 1957 y en la actualidad alberga un restaurante.

Pero si hay un edificio que destaca sobre todos en esta zona medieval, es la catedral vieja o Catedral de Santa María. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad 2015 en el contexto del Camino de Santiago interior del Norte y actualmente se encuentra en reconstrucción, ya que durante muchos años estuvo en ruinas.

Esta construcción ha seducido a multitud de visitantes, y escritores de renombre internacional como Ken Follet, quien se inspiró en la catedral para escribir la segunda parte de su novela histórica, Los Pilares de la Tierra.

El templo, de estilo gótico, está construido sobre una iglesia fortaleza inacabada que formaba parte del sistema defensivo medieval concebido por el rey Alfonso VIII a comienzos del siglo XIII para proteger este enclave que estaba ganando peso por el crecimiento de su población y su situación estratégica.

La entonces nueva iglesia, tenía unos muros de gran espesor, y cumplía básicamente funciones de defensa, a modo de gran muralla que articulaba el urbanismo de la ciudad por su extremo norte. La obra iniciada sufrió un radical cambio de proyecto en tiempos de Alfonso X (1252-1284). Este segundo proyecto, gótico, se ejecutó sobre el anterior en dos grandes fases y durante un largo periodo, desde el tercer cuarto del siglo XIII hasta finales de la centuria siguiente.

Estas dos grandes fases son las responsables de la fisonomía actual del templo en su interior. Durante el siglo XVI se construyen la torre, el coro, las múltiples capillas. Los cambios continuaron en los siglos posteriores para dar lugar al edificio que hoy conocemos.

Pero sin duda, una de las imágenes más representativas de la ciudad de Vitoria es la Plaza de Virgen Blanca. También conocida como Plaza Vieja, formaba parte de los arrabales y en ella se celebraban antiguamente los mercados extramuros. Construida en el siglo XVII, en su parte central alberga el monumento a la batalla de Vitoria contra las tropas de Napoleón. Durante siglos fue, y sigue siendo, el corazón de la ciudad. La plaza la corona la iglesia de San Miguel, que alberga la venerada imagen de la Virgen Blanca y patrona de la ciudad.

De hecho, aquí se da la comienzo a las fiestas grandes de Vitoria, que se inician con el chupinazo el 4 de agosto, el día previo a la Virgen Blanca. Desde la Torre de San Miguel baja Celedón (símbolo de la ciudad y del inicio de las fiestas), y después recorre la plaza de vuelta hacia la balconada que da acceso a la basílica. Dice la tradición que quien toque a Celedón, durante su recorrido, tendrá suerte amorosa en fiestas.

Además, Vitoria es una ciudad dominada por sus zonas verdes y grandes parques, gracias a los cuales le otorgaron el premio de “Green Capital” en 2012. Puedes pasear por sus numerosos parques – de la Florida, del Prado, de Arriaga, San Martín, Judimendi…- y el denominado Anillo Verde que es el conjunto de parques que rodean la ciudad: Armentia, Las Neveras, Olarizu, Salburua, Zabalgana y Zadorra.

Tampoco te puedes perder su maravillosa gastronomía, por algo la ciudad fue nombrada capital de gastronomía en 2014. Vete de “poteo” por la ciudad y pide un “marianito preparado” (el clásico vermú bien servido y aderezado con alguna otra bebida), acompañado de una buena gilda, o degusta la tortilla que fue campeona de España. En cada rincón encontrarás un buen sitio para comer y podrás regarlo con los vinos de la rioja alavesa.

No te pierdas Vitoria, ¡una ciudad para comérsela!