Estamos en una época del año en la cual los gérmenes campan a sus anchas, y en colegios y oficinas van pasando de una persona a otra en cuestión de segundos. Seguro que a estas alturas más de uno ya habrá sufrido este otoño los efectos de la gripe y del resfriado.

Si pillas un buen resfriado, en algunos casos se puede llegar a tardar hasta una semana en curarse todos los efectos que producen estas enfermedades. Generalmente es algún tipo de microorganismo llamado virus el que provoca la mayoría de los catarros. Hay muchos tipos de virus que pueden causar un resfriado. Según el virus que se tenga, sus síntomas pueden variar. Los más comunes incluyen:

  • Fiebre con escalofríos
  • Dolor de cabeza, dolores musculares y fatiga
  • Tos
  • Síntomas nasales, como congestión nasal, rinorrea, moco amarillo o verde y estornudos
  • Dolor de garganta

Cura el resfriado en 24 horas

Si empiezas a notar alguno de estos síntomas lo mejor es que los atajes cuantos antes para evitarte una semana de malestar. Si quieres acabar con tu resfriado rápidamente te dejamos una serie de consejos para que lo hagas:

  1. Ducha de agua caliente. Si al levantarte te notas aturdido y agotado porque has estado con tos toda la noche, lo mejor que puedes hacer es darte una ducha bien caliente a primera hora para que los vapores del agua hagan frente a la congestión. El vaho y la humedad ayudan a aflojar el moco y a despejar el pecho para que puedas respirar mejor.
  2. Desayuna huevos y té con miel. El huevo es un alimento muy rico en proteínas que, además, contiene los aminoácidos esenciales que necesita nuestro organismo para combatir infecciones como las derivadas de un resfriado o gripe. Evita los lácteos porque pueden espesar las flemas y empeorar la congestión, por ello sustituye el café con leche por una taza de té con miel. De esta forma aliviarás las molestias de la garganta y diluirás las mucosidades con mayor efectividad.
  3. Haz una comida rica en antioxidantes. A la hora de comer es muy recomendable que te prepares una ensalada de garbanzos y semillas de calabaza. Ambos ingredientes son antioxidantes y antiinflamatorios, además de ser grandes fuentes de zinc y nutrientes que ayudan al organismo a luchar contra las infecciones. Hay otros alimentos ricos en zinc que también puedes consumir como el hígado, la carne de cordero, los cacahuetes y el chocolate negro.
  4. Bebe mucha agua. Cuando estás resfriado es importante que te mantengas bien hidratado durante todo el día, ya que ayudará a tu cuerpo a eliminar las mucosidades acumuladas en nariz y garganta. Además, si tienes fiebre, ayudaras a tu cuerpo a combatir la deshidratación derivada de los líquidos que se evaporan del cuerpo.
  5. Sal a caminar. Por la tarde será bueno que salgas a dar un paseo, ya que quedarte en el sofá no va a beneficiarte. Sal a caminar 20 minutos para tener más energía y estimularás tu respiración abriendo los conductos nasales. Al realizar ejercicio físico se aumenta la cantidad de flora bacteriana intestinal, lo que permitirá que se refuerce el sistema inmunitario.
  6. Cena una buena sopa caliente. Tomar algo caliente que además favorece a la hidratación ayuda a rebajar la inflamación del cuerpo, relajar la garganta, entrar en calor.
  7. Despéjate con vapor. Antes de ir a acostarte es importante que hagas vahos y gárgaras para drenar garganta, nariz y pecho de mucosidades y acabar con las bacterias. Además, si te vas a la cama cargado de congestión tendrás más posibilidades de que el moco acabe convirtiéndose en una infección más severa.
  8. Acuéstate y descansa. Por último, es fundamental que tengas un sueño reparador y hagas mínimo 7 horas de sueño para que tu cuerpo descanse. Si estas congestionado lo mejor es elevar nuestra postura ligeramente poniéndonos una almohada extra debajo para que las fosas nasales estén liberadas y las mucosidades puedan diluirse sin problemas.

Si tus síntomas empeoran, no dudes en acudir a tu médico para recibir el tratamiento más adecuado.