Verano es una temporada en la que los cambios de residencia son habituales. Son meses de descanso y disfrute, pero hay que tener cuidado, porque los accidentes domésticos en las personas mayores se incrementan en verano y muchos de ellos tienen que ver con esas alteraciones de su espacio rutinario.

Proteger la salud de los más mayores siempre es una prioridad en todas las familias, ya que esta suele ser más débil, debido a la edad.

En verano hay que tener en cuenta varios factores que pueden influir en la salud de los mayores cuando cambiamos de casa y nos desplazamos a alguna residencia vacacional.

Muchas personas mayores padecen problemas oculares, problemas neurológicos o problemas musculares que limitan sus movimientos, la psicomotricidad de su cuerpo y el control espacial de forma considerable.

Por todo esto, si se altera el espacio habitual en el que se suelen mover, es más probable que aumente el riesgo de una caída o un accidente doméstico de una persona mayor en verano que en otras épocas del año.

Los expertos advierten de que además de cuidar a los niños y mayores de posibles golpes de calor debidos a las altas temperaturas, entre otras cosas, las familias, además, deben estar pendientes de los más mayores de la casa por lo comentado anteriormente.

Otro factor que hace que el riesgo de accidentes domésticos aumente en las personas mayores durante el verano, se encuentra en el hecho de que muchas de ellas padecen de insomnio y de incontinencia urinaria. Esto provoca que tengan la necesidad de levantarse para ir al baño durante la noche, lo que también puede provocar caídas si desconocen el espacio por el que se están moviendo.

Una de las consecuencias más habituales que pueden sufrir las personas mayores que experimentan una caída, es la fractura de cadera. Se trata de una lesión tan grave como habitual, que requiere de cirugía y de rehabilitación temprana para lograr que el paciente pueda volver a caminar.

Para prevenir las fracturas óseas en las personas mayores, es vital que estas sigan una dieta sana y equilibrada a lo largo de su vida para fortalecer los huesos. Los expertos, también recomiendan el ejercicio físico para ganar elasticidad, así como la exposición moderada al sol, generador de vitamina D. Proteger la salud de la piel, en este último consejo, nunca se debe olvidar. Siempre que nos expongamos al sol, no debemos olvidar utilizar crema protectora y no abusar del tiempo de exposición.

En verano, hay que ofrecer buena visibilidad y espacio suficiente para que las personas mayores puedan moverse en la casa sin obstáculos.