La alergia nerviosa, también conocida como dermatitis nerviosa, alergia por estrés o urticaria nerviosa suele estar directamente relacionada con nuestra piel. ¿Cómo se presenta? ¿Cómo podemos diferenciarla de cualquier otra alergia?

La principal diferencia en relación a otro tipo de alergias, es que esta aparece sin la necesidad de un agente externo como el clima o la ingesta de un alimento, sino simplemente por vivir continuadamente situaciones de estrés o nerviosismo. La tensión hace que el sistema inmunológico se desate dando lugar a la aparición de ronchas en la piel que en algunos casos pueden picar mucho y en otros no o incluso generar otro tipo de molestas.

Estas ronchas solo aparecen en los picos más altos de estrés, luego desaparecen y, si no se lucha por eliminar los hábitos que generan estrés en nuestras vidas o se trabaja psicológicamente para aprender a gestionar mejor nuestro tiempo y sentimientos, puede que podamos convivir con la alergia nerviosa durante años.

Como comentábamos anteriormente, al no estar relacionada con agentes externos, en ocasiones es muy difícil de diagnosticar ya que a cada persona le puede aparecer por unas causas u otras. Su tratamiento será más de carácter psicológico que físico y, lo único que podemos hacer es utilizar cremas u otros remedios para luchar contra los picores si estos se presentan.

Además de las ronchas, algunas de las presentaciones más comunes de la alergia nerviosa son:

  • Rojez y comezón en la piel.
  • Bultitos parecidos a picaduras de insectos en las manos, detrás de las rodillas o el cuello.
  • La picazón se agrava en los momentos más tensos tendiendo a relajarse durante la noche. Ahora bien, cuando aparece, es casi insoportable.

Llamar a nuestro médico se hace casi obligatorio, él nos recomendará el menor tratamiento psicológico mientas que vigilará las marcas. CALCULA AQUÍ LA CUOTA QUE PAGARÍAS POR UN SEGURO DE SALUD PARA TI Y TODA TU FAMILIA, ¡SON DOS MINUTOS!