Durante la infancia y adolescencia, siempre es importante que la dieta incluya una amplia variedad de alimentos para conseguir un desarrollo adecuado. Estos principios, se pueden aplicar tanto a la alimentación en la adolescencia como a la de adultos y niños, si bien la cantidad diaria para éstos últimos será menor.

Se recomienda que la dieta sea baja en grasas, pero con moderación. El adolescente, que está en un periodo clave del crecimiento, necesita también de los lípidos para desarrollarse. Eso sí, su exceso puede contribuir a que, a lo largo de su vida, crezcan los riesgos de sufrir algún tipo de cardiopatía, obesidad u otros muchos problemas de salud. En la alimentación para adolescentes no se debe tener en cuenta sólo el presente, sino también el futuro.

En caso de que en el lugar de residencia el agua no esté fluorada, es recomendable tomar suplementos de este mineral. Asimismo, la dieta debe contener alimentos de cada uno de los grupos básicos (pan y cereales, carne, fruta y verduras, y productos lácteos). Todo ello ayudará a prevenir deficiencias en la nutrición. Muchos estudios relacionados con la salud, coinciden en que la mejor forma de alimentarse es obteniendo los nutrientes directamente de los alimentos, y no tanto de los suplementos vitamínicos.

El calcio, el hierro, las vitaminas A, C y B6; y el ácido fólico son nutrientes que suelen faltar en la dieta de los adolescentes. En estas edades no se recomienda tomar suplementos vitamínicos de forma rutinaria (a no ser que lo aconseje el médico).

Si no hay un consumo habitual o suficiente de productos lácteos, pueden presentarse riesgos de deficiencia de calcio, lo que interferirá en el desarrollo y crecimiento de los huesos. Por ello, hay alimentos muy recomendables que son buena fuente de calcio, como las leche desnatada o baja en grasa (cuando no sea necesario tomarlas enteras), los yogures y los quesos. Otros serían las verduras cocidas, el brócoli y el salmón, aunque no siempre es fácil conseguir que tomen la cantidad adecuada de estos productos.

Los requerimientos de hierro en la alimentación para adolescentes varían dependiendo de la edad, de la tasa de crecimiento particular, de las reservas existentes de este mineral en el organismo, y del porcentaje de absorción de las fuentes alimenticias. Y, en todo caso, las mujeres tendrán mayores necesidades debido a la menstruación. Como productos con gran aporte de este elemento están la carne de buey, vaca o ternera (cualquier res), el pescado, la carne de las aves, los cereales, las espinacas, las legumbres y los guisantes.

Quizá, la mejor forma de asegurarse de que un adolescente tenga una nutrición adecuada sea enseñarle buenos hábitos alimentarios. Los jóvenes tienden a no seguir ninguna pauta debido a que hay tendencia a saltarse comidas (en especial, el desayuno), en muchas ocasiones comen fuera de casa, consumen dulces y bebidas carbonatadas diaria e indiscriminadamente, visitan habitualmente restaurantes de comida rápida y, en algunos casos, siguen dietas restrictivas.

Un estudio en España sobre alimentaciión para adolescentes, concluye que más del 50% de los chicos de entre 10 y 25 años desayunan de forma incorrecta, es decir, o no consumen ningún alimento hasta el mediodía o lo toman de forma insuficiente. El desayuno es clave para el crecimiento, pues con su aporte energético, se afrontan las principales actividades académicas. Si el organismo no cuenta con energía suficiente en estas primeras horas, recurrirá a sus reservas, lo que influirá en el desarrollo del adolescente.