Existen muchos estudios que hablan de la importancia de la dieta a la hora de que una mujer esté planeando quedarse embarazada, ya que alimentación y embarazo están íntimamente relacionados. Además de recomendarse más que nunca seguir una dieta equilibrada, se ha demostrado que existen algunos alimentos y nutrientes que potencian la fertilidad tanto en la mujer como en el hombre.

En el caso femenino, si se está intentando quedar en estado, no se debe iniciar un régimen de adelgazamiento. Las dietas desequilibradas o, simplemente, bajas en calorías, no potencian la capacidad de la mujer para concebir. Por el contrario, tampoco el sobrepeso o la extrema delgadez son "amigos" de los embarazos. ¿Qué hacer entonces? Lo ideal es adquirir el peso ideal (o estar cerca de él) antes de iniciar la búsqueda del bebé.

La estrella entre todos los alimentos recomendados es la leche entera. Al menos un vaso al día potencia de forma efectiva la fertilidad. También son beneficiosos los cereales integrales, que deben preferirse sobre los refinados (blancos) debido a que los productos integrales tienen un nivel más bajo de insulina. Otro punto importante es aumentar el consumo de vitamina C a través de cítricos, tomates, kiwis, etc.

Una vez se consiga el ansiado embarazo, y manteniendo los hábitos de comida saludables que ya se habrán adquirido, habrá llegado la hora de cuidarse aún más.

Un punto complejo es el del pescado. Es necesario debido a que es fuente de Omega-3, pero hay que elegirlo con cuidado pues actualmente hay muchos pescados con altos niveles de mercurio y este metal es nefasto para el feto. Lo ideal sería evitar los pescados que suelen estar más contaminados (atún y pez espada) y que los que se consuman sean preferiblemente ecológicos.

La carne, por su parte, no es muy recomendable y puede sustituirse por proteínas de origen vegetal como las contenidas en las legumbres. Entre los alimentos prohibidos destacan la cafeína, el alcohol y los dulces.

También en el caso de los hombres hay relación entre alimentación y embarazo. Algunos nutrientes mejoran la cantidad y calidad del esperma. La vitamina C, por ejemplo, es clave para evitar malformaciones en los espermatozoides y aumentar su movimiento (evitando los conocidos como "espermatozoides vagos"). Un vaso de zumo de naranja natural al día es suficiente para este fin.

Las mujeres no son las únicas que deben añadir ácido fólico a su alimentación antes y durante el embarazo para evitar malformaciones en el bebé. En hombres, un nivel bajo de vitamina B supone o puede indicar altos niveles de infertilidad.

Otros elementos a tener en cuenta cuando se trata de alimentación y embarazo son los niveles de zinc, calcio y vitamina D. Por poner un ejemplo, las ostras pueden aportar el zinc; la leche aporta el calcio; y el salmón la vitamina D.

Y, evidentemente, los hábitos negativos como el consumo de alcohol o el tabaco no son, precisamente, un aliado cuando se trata de concebir un bebé. Tanto la madre como el padre deberían suprimirlos.