Seguro que has hecho alguna vez una compra gigante llenando el carro con millones de productos y cuando has llegado a casa no te cabe todo en la nevera.

La verdad es que es una situación muy normal, y para evitar que se te pongan las cosas malas optas por congelar.

A priori, es una opción perfecta para salir del paso, pero, a la hora de consumir ciertos productos congelados no es lo más adecuado. Este proceso de conservación resta calidad, sabor e incluso nutrientes a ciertos alimentos.

¿Qué comestibles no se deben congelar? Toma nota

  • Productos con grasa: alimentos como el jamón serrano, que tienen beta, es importante retirarla ya que la congelación de la grasa es mucho más lenta y necesita muy baja temperatura. Puede provocar una descompensación si una parte se congela antes que la otra.
  • Queso: es un producto muy sensible a ser congelado. Parece que sabe lo que le va a ocurrir. Si vas a consumir el queso crudo no te recomendamos que lo congeles, pierde propiedades y se desmorona. Pero si lo vas a cocinar no hay problema.
  • Verduras que se consumen en crudo: vegetales en crudo como el tomate, lechuga, pepino, o cualquier verdura de hoja verde no tiene buenos resultados su congelación. Queda ajada, sin gusto y blanda.
  • Patatas guisadas o cocidas: cuando se congelan las patatas se estropea su textura, se deshace y pierde mucho sabor ya que la fécula se estropea al congelarse.
  • Algunos mariscos: Hay mariscos que no conviene congelarse en crudo, sino después de haber sido cocidos. Por ejemplo, los percebes no deben de ser congelados, y los centollos, nécoras y similares es mejor cogerlos antes de someterlos a bajas temperaturas.
  • Pescados que llevan días en la nevera: por lo general no pasa nada, aunque hay que tener en cuenta que es delicado, y es preferible congelar pescados muy frescos y limpios para evitar intoxicaciones.
  • Huevos: ni crudos ni cocidos. Este alimento simplemente no tiene la capacidad de soportar el proceso de congelado.