Ya sea a la hora de desayunar bien para afrontar el día, para merendar o para tomar un vaso de algo caliente o un ligero picoteo, lo cierto es que la lactosa es una sustancia presente en muchos alimentos.

Pero en los últimos tiempos son muchos los casos que se han detectado de personas que sufren intolerancia a la lactosa. Los problemas gastrointestinales como dolores de estómago, inflamación o diarreas son comunes cuando, siendo alérgicos, se ingiere lactosa.

La industria alimenticia cada vez presenta más avances en los productos que lanza al mercado, adaptándose a las necesidades de los consumidores y pensando en la protección de la salud.

Por ello, hoy en día existen alternativas a la lactosa o productos lácteos libres de lactosa que evitan que las personas intolerantes a ella sufran problemas derivados de su consumo.

Los lácteos sin lactosa ofrecen las proteínas presentes en la leche de vaca, por lo que son igual de nutritivos que los lácteos comunes, pero además ofrecen la ventaja de que son productos a los que se les ha eliminado la lactosa. Resultan muy cómodos para las personas que son intolerantes a esta sustancia, ya que no deberán quebrarse la cabeza a la hora de realizar la compra en el supermercado. La rutina de compra y la selección de alimentos que hagan podrá ser la misma, pero tan sólo tendrán que fijarse en el envase para asegurarse de que son productos libres de lactosa. Hoy en día existen todo tipo de lácteos sin lactosa.

Además de la leche de vaca tratada como se ha explicado en el párrafo anterior, existen otras alternativas a la lactosa que se encuentran en diferentes tipos de leches de origen vegetal. La leche de soja, es rica en proteínas vegetales.

La leche de arroz también es rica en proteínas vegetales y además puede ayudar a regular el tránsito intestinal de las personas que padecen diarreas.

Por último, la leche de almendras también es una buena alternativa a la lactosa, es muy nutritiva y su sabor es dulce y agradable.

Hoy en día existen muchos productos capaces de beneficiar la salud de las personas, añadiendo o eliminando ciertos componentes en su elaboración sin que por ello se evite el disfrute de una dieta equilibrada y variada. Es el caso de los productos prebióticos, los energéticos o, por ejemplo, los que ofrecen alternativas a la lactosa.