Sufrir una quemadura es una lesión de lo más frecuente en hogares, especialmente para aquellos que son cocinillas, y muy especialmente a los pequeños de la casa que suelen ser los más “trastos”. Aunque también puede ocurrir cuando estando en tu puesto de trabajo, pues es un accidente común.

Si tienes una quemadura es importante que recuerdes que si estas cambian de aspecto o empeoran debes acudir a tu centro médico, a que te la revise un especialista, aunque no presenten demasiada gravedad.

Aunque no te lo parezca, una quemadura puede ser algo serio, y hay una serie de consejos que debes seguir y que no siempre hacemos caso para prevenirlas:

  • No dejes que los niños jueguen con mecheros o cerillas
  • Manipula con cuidado cualquier producto abrasivo o caliente, como una fuente de horno.
  • Procura que no sobresalgan nunca los mangos de las sartenes de la encimera.
  • Utiliza guantes siempre que sea necesario para manipular cosas calientes.

Tipos de quemaduras

Existen diferentes grados en las quemaduras y que se clasifican en función de la gravedad:

  1. De Primer Grado: este tipo de quemaduras son superficiales y se caracterizan por producir enrojecimiento de la piel y son dolorosas.
  2. De segundo grado: estas quemaduras, aunque no te lo parezca ya revisten cierta gravedad, son más profundas y presentan además del enrojecimiento, ampollas. Resultan dolorosas si aplicamos presión.
  3. De tercer grado: estas quemaduras son bastante graves y miden más de 5 a 8 cm de diámetro, o bien son aquellas que afectan las manos, pies, cara, genitales o articulaciones importantes. Presentan un aspecto pálido y no duelen.

Cómo curar cada tipo de quemadura

Existen numerosos falsos mitos sobre como curar una quemadura, y hay que tener cuidado en como la tratamos si no queremos infectarla y, sobre todo, sino queremos que nos quede una marca permanente.

Cuando nos hagamos una quemadura, lo primero es eliminar cualquier objeto que se encuentre en contacto con la piel del tipo pulseras, anillos, etc. Ojo, si es una quemadura grave, y se nos ha quemado la ropa junto a piel es muy importante no desprenderla y esperar a que un médico haga las curas pertinentes.

Lo segundo es evaluar el tipo de quemadura al que nos enfrentamos para valorar si debemos o no, acudir a un centro médico a que nos hagan una cura.

Cómo curar una quemadura de primer grado

Lo primero es refrescar con agua fría la quemadura durante al menos 10 minutos y cubrir con compresas húmedas. Sabemos que esto lo habrás oído cientos de veces y te puede parecer una chorrada, pero es lo que recomiendan los médicos. Mucho cuidado con aplicar hielo, esto no se debe hacer nunca. Después procede a secar, e inmovilizar la zona quemada en la medida de lo posible y beber abundantes líquidos.

Cómo curar una quemadura de segundo grado

Hacerse una quemadura de segundo grado es bastante más fácil de lo que piensas, porque incluso una salpicadura de aceite hirviendo puede causarla. Se debe tratar de forma similar a las de primer grado, pero en este caso hay que comprobar además el estado de las ampollas: Si están intactas las desinfectaremos con un antiséptico y aplicaremos pomada en la quemadura, preferiblemente la sulfadiazina de plata, una sulfonamida, que se usa para prevenir y tratar las infecciones de las quemaduras de segundo y tercer grado y mata una gran variedad de bacterias. Si las ampollas están rotas (han estallado) desinfectaremos cuidadosamente la zona y trataremos la quemadura como otra herida. Habrá que retirar la piel muerta con ayuda de unas pinzas.

Cómo curar una quemadura de tercer grado

Este tipo de quemaduras son las más graves. Si vemos que las quemaduras superan el 30% de la superficie corporal el paciente corre un riesgo muy importante de fallecer por lo que es importante actual con calma, rapidez, y acudir de inmediato a un centro hospitalario. Debido a la gravedad de estas quemaduras, en este caso no se deben tratar las ampollas, ni aplicar pomadas ni retirar la ropa adherida. Lo que hay que hacer es refrescar con abundante agua la zona, envolver en apósitos limpios o una sábana y trasladar al hospital a la persona afectada.