La frustración, el estrés y la desmotivación pueden influir en la salud laboral de una persona de manera muy negativa.

Con los tiempos que corren ha ocurrido que muchas personas se han visto obligadas a ejercer trabajos que no son, precisamente, su sueño de vida.

Ejercer una profesión que nos apasione, es un sueño de vida al que todos aspiramos, pero esto no siempre es posible.

Si eres de los que ocupa un puesto laboral que nada tiene que ver con tus expectativas y gustos personales, a continuación te mostramos cómo sobrevivir a un trabajo que no te motiva. Se trata de consejos que numerosos expertos en motivación, psicología, liderazgo y salud laboral han emitido:

  • No te aísles: las personas que ocupan puestos de trabajo poco motivadores, tienden a aislarse y a mostrarse fuera de la empresa. Es común que sientan la necesidad de hacer evidente a los demás, o de demostrarse a sí mismo, que no forma parte de todo lo que les rodea. Pero esto no hace más que incentivar la sensación de que realizamos un trabajo por obligación, no porque queramos. De esta forma será muy difícil encontrar alguna motivación, cuando son muchos los beneficios de estar motivado en el trabajo.

  • Evita la queja constante: nos desahoga de manera momentánea pero a la larga no hace más que reafirmar un sentimiento negativo que si queremos que desaparezca, será difícil. La queja es el alimento que engorda la desmotivación.

  • La impulsividad puede ser nuestro peor enemigo: es fácil dejarnos llevar y someternos a nuestras emociones. Pero en el ámbito del trabajo hay que tratar de controlarlas y actuar de una forma más racional. Si una emoción negativa nos invade durante nuestra jornada laboral, será como un virus que impregne de negatividad cada situación que vivamos o cada tarea que hagamos.

  • El poder de la sonrisa en el trabajo: la queja genera hormonas que proporcionan placer. Podríamos decir que actúa de la misma forma que una droga. Pero la sonrisa también. Sonreír nos hace sentir mejor, no sólo a nosotros, sino también a nuestro entorno. Por lo tanto, sentirnos cómodos en un trabajo poco motivador, depende más de nuestra actitud que del trabajo en sí. Nuestros pensamientos son nuestro peor enemigo. Sonríe, trata de mantener una actitud positiva. No confundas este modo de actuar con resignación. De lo que hablamos es de que apliques la inteligencia emocional en el ámbito laboral. Si lo haces, pronto notarás cambios en tu manera de sobrellevar la jornada y en tu entorno laboral.