La forma de alimentarse es una de las claves para mantenernos saludables.

En los tiempos que corren, debido a nuestro modo de vida acelerado, es muy habitual descuidar la alimentación en el entorno laboral.

Si quieres resultar productivo en tus tareas y mantener la energía durante todo el día, conoce la alimentación según el tipo de trabajo.

Dando por hecho que toda dieta saludable debe ser variada y equilibrada, dependiendo de la actividad laboral que realices, será necesario reforzar algún nutriente o evitar cierto tipo de comidas.

Conoce la alimentación según el tipo de trabajo, consultando a un nutricionista, el cual, a partir de tu situación personal, no sólo laboral, sino también física (edad, peso, etc.), sabrá elaborar una dieta acorde a tus necesidades.

Cuando consultes al experto en cuestión, debes especificar el tipo de trabajo que realizas. Éste puede ser:

  • Trabajos que conllevan un gran desgaste físico: la alimentación, según el tipo de trabajo mencionado, deberá aportar las calorías suficientes como para compensar el enorme desgaste de energía, que se produce durante la actividad laboral, pero seleccionando muy bien los alimentos, para no correr el riesgo de caer en el sobrepeso o las digestiones demasiado pesadas.
  • Trabajos que conllevan un gran desgaste psíquico o mental: en este caso, la dieta, además de ser equilibrada y garantizar los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente, puede complementarse con el refuerzo de algunos de estos nutrientes, destinados al buen funcionamiento del sistema nervioso, neuronal o cerebral.
  • Trabajos sedentarios: la alimentación según el tipo de trabajo que se realiza sentado, debe cuidar el exceso de calorías que, por la casi nula actividad física que se produce, no se queman y tenderían a acumularse.
  • Trabajos que exigen comer en bares, restaurantes o comedores: en este caso, comer fuera de casa no tiene por qué ser sinónimo de alimentación poco sana. Seguro que siempre puedes escoger un menú variado que no incluya alimentos demasiado grasos, fritos, azucarados, etc.

Conoce la alimentación según el tipo de trabajo y afronta tu jornada laboral repleto de fuerza y energía. Tu capacidad de concentración y tu rendimiento, no se verán mermados en ningún momento.