Todos los estudios llegan a la misma conclusión: para una vida saludable es imprescindible una alimentación adecuada y la práctica habitual de algún deporte. Dieta y ejercicio forman el binomio que proporciona al organismo los nutrientes necesarios a la vez que se capacita al cuerpo para usar sus reservas de energía de un modo adecuado.

Es interesante conocer el proceso completo: la energía que el cuerpo requiere para realizar todas las acciones del día viene de la ingesta deácidos grasos y de glucosa. Ésta última se almacena en el hígado en forma de glucógeno (también en los músculos, pero en menor grado), y al disminuir estos depósitos empieza a fallar el rendimiento de la persona, es decir, aparece la fatiga.

Por su parte, los ácidos grasos se acumulan en el tejido adiposo de varias zonas del organismo, y cuando es necesario dichos lípidos son transportados hacia los músculos y otros órganos para suministrar energía. Se trata de la fuente más eficaz de "combustible", ya que suministra casi el 80% de las necesidades energéticas. Sin embargo, los músculos no trabajan bien con los ácidos grasos exclusivamente, y necesitan tener a su vez un aporte continuo de glucosa.

Por tanto, a la hora de diseñar una dieta para hacer ejercicio hay que tener en cuenta que la alimentación será muy similar a la de cualquier otra persona (hablando de variedad y tipo de nutrientes), pero las necesidades energéticas deberán ser muy superiores. No hay alimentos ni bebidas milagrosas. Por sí solo ningún producto tiene todo lo que un deportista necesita para mantener la salud y vigor que demanda. La dieta debe basarse en un compendio de varios de ellos.

Hablando más en concreto, se sabe que el ejercicio aeróbico es imprescindible para perder peso. Pero se suele olvidar que también hace falta ganar musculatura que ayude a quemar la grasa. Los ejercicios de musculación son fundamentales y deben estar presentes en cualquier dieta. Además, a la hora de adelgazar, hay que pensar primero en la salud y después en la estética o en otros factores.

El ejercicio aeróbico es el "quema grasas" por excelencia. Una intensidad adecuada mantenida en el tiempo obliga al cuerpo a movilizar sus reservas lipídicas para usarlas como energía. Al final, lo que cuenta es conseguir gastar más de lo que se consume.

Por su parte, aunque muchas mujeres no lo consideran porque piensan que el resultado es antiestético, el aumento de masa muscular hace que se necesite más energía para mantener la tensión de los músculos (no gasta lo mismo un músculo poco desarrollado que otro mayor).

En un tema tan delicado como la dieta y el ejercicio hay una serie de consejos válidos para todos los tipos de personas:

  • No hay que saltarse comidas, del mismo modo que no es recomendable inventarse regímenes alimentarios o probar dietas milagro. Lo importante es comer sano y saber qué se puede ingerir y qué no. Para ello, nada mejor que contar con la opinión de un médico oprofesional de la salud.
  • No tiene sentido contar calorías (y mucho menos, obsesionarse con ello). Lo básico es conocer aquellosalimentos que son saludables, reconocer los que incluyen en su composición grasas saturadas, los que tienen muchosazúcares, etc. Sólo se debe dar al cuerpo lo que éste necesita, sin excesos ni defectos en cantidad y calidad de nutrientes.
  • Hay que recordar que lo más beneficioso es combinar dieta y ejercicio para conseguir una pérdida de peso más constante y, sobre todo, sin efectos rebote.