Todos recordamos la fiebre que existió entre millones de niños y no tan niños cuando a apareció el juego de Pokemon Go, por el que las calles se llenaron de masas enloquecidas a la caza de estos monstruitos virtuales.

Los videojuegos pueden ser un gran entretenimiento para los niños, pero como todo, dependiendo del uso que se haga de ellos pueden pasar de algo incluso recomendable para el desarrollo de ciertas habilidades de los menores, a algo problemático y dañino. ¿Dónde está la línea? Eso es lo que ha tratado de saber un estudio realizado en el Hospital del Mar de Barcelona y el Instituto de salud Global.

Para ello se ha analizado la conducta de  alrededor de 2.500 niños mayores de 7 años y menores de 11 años, así como el desarrollo de algunas habilidades intelectuales y motoras.

Haciendo un cómputo semanal de las horas jugadas por los niños, se ha llegado a la conclusión de que, en principio, jugar a los videojuegos no es malo para la salud de los pequeños. Pero debe hacerse con límites. De hecho, dos horas de videojuegos a la semana puede tener beneficios para la salud de los niños. El estudio ha podido comprobar como los niños que juegan a videojuegos presentan unas habilidades motoras mejores, además de que logran un mayor rendimiento en la escuela. Eso sí, no son necesarias más de dos horas de juego a la semana.

Para demostrar esta afirmación, los especialistas realizaron resonancias magnéticas a los cerebros de los niños. Cuando los pequeños realizan cierto tipo de actividades, como por ejemplo deporte, van desarrollando nuevas conexiones cerebrales que mejoran las habilidades motoras. Estas conexiones son las que también se ponen en funcionamiento cuando un niño juega a un videojuego, porque en cierto modo desarrolla actividades o habilidades aunque sea de manera virtual.

Controlar el número de horas de juego con videojuegos en los niños es necesario para proteger la salud de los más pequeños. Al igual que puede beneficiar en ciertos aspectos de su desarrollo, jugar demasiadas horas puede ser perjudicial. Así, el estudio ha sacado la conclusión de que los niños que juegan más de nueve horas  a la semana con videojuegos suelen presentar una menor capacidad social y un carácter más conflictivo con problemas de conducta.

Por lo tanto, los videojuegos no tienen por qué ser malos para un niño. Todo depende de cómo se usen.