Que común es incluir en el desayuno un buen zumo de naranja, ¿verdad? O la frase corre hijo bébete rápido el zumo que se van las vitaminas.

Lo siento, pero te tengo que decir que el fantástico licuado de naranja no es tan sano y nutritivo como piensas. Incluso es mejor beber un café que un zumo.

Son muchas las peleas que se han generado entre los nutricionistas y médicos que actualmente todavía no se ponen de acuerdo en este conflicto de la naranja.

¿Engorda? ¿Tiene mucha azúcar? ¿Produce caries? ¿Es una fuente de hidratación? ¿Está lleno de nutrientes?

Stop, déjate de preguntas y razona un poco.

Es cierto que el zumo de naranja aporta una gran cantidad de Vitamina C, pero es mucho más recomendables comerse una naranja entera.

El zumo no es más que eso, puro azúcar, en cambio si te tomas una naranja entera estás masticando, ingiriendo algo sólido obligando a tu cuerpo a descomponerlo, por lo que el azúcar que se consume se distribuye de forma paulatina.

Comerte una naranja respecto al zumo tiene estas ventajas:

-Tendrás más vitaminas durante más periodo de tiempo, por lo que he nombrado anteriormente del azúcar.

-Al ingerir una pieza de fruta, en este caso la naranja, combinas azúcar con fibra, de tal forma que favoreces la evacuación de residuos de tu organismo.

-Si comes una naranja engañas al hambre. Si bebes un zumo no te llenará el estómago y tendrás hambre al poco tiempo.