Normalmente, las intoxicaciones alimentarias son producto de una alteración de la comida o bebida por mal mantenimiento o por una forma errónea de cocinarla. Este tipo de afecciones son muy comunes y, aunque desagradables, nos pasan bastante a menudo.

 

Por ejemplo, un caso reconocido sucede cuando viajas a otros países como México o Marruecos. Por mucho que intentes beber agua embotellada, cuando tomes un cóctel, los hielos te transmitirán las bacterias tóxicas. Los lugareños son inmunes, tú no.

Se denominan “toxiinfecciones alimentarias” a las intoxicaciones e infecciones juntas derivadas del consumo de un alimento o bebida contaminado por microorganismos en mal estado y que, normalmente, no suelen desembocar en estadios de mayor gravedad en el paciente.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de una intoxicación alimentaria?

  • Dolor de vientre.
  •  Vómitos constantes.
  • Diarreas.
  • Dolor de cabeza.
  • En consecuencia de todo lo anterior: pérdida de peso y apetito.

Tratar de cuidar tu salud digestiva evitando este tipo de intoxicaciones puede llevarse a cabo siguiendo consejos como los siguientes:

  • Lavar siempre las frutas y verduras antes de guardarlas. Un consejo infalible es mantenerlas unos minutos en remojo con bicarbonato, sobre todo las verduras de hoja verde y frutas que se ingieran sin pelar.
  •  Evitar dejar carnes y pescados demasiado crudos al cocinar.
  • Si tienes niños pequeños lávate las manos con frecuencia, sobre todo tras desechar los pañales usados.
  • ¿Sabrías reconocer los Anisakis en el pescado? Congela siempre el pescado para evitar este tipo de infecciones. No son nada agradables.
  • Cuando viajes, mantén especial atención al agua y hielos que tomas así como al cocinado de las comidas e ingredientes demasiado novedosos.
  • Huevo y mayonesas, ¡cuidado!
  • Si envasas tus propios productos, intenta mantenerlos limpios y desinfectados previamente para prevenir el botulismo.
  •  Mantener la nevera limpia realizando, al menos, una limpieza mensual a fondo.

Tras acudir a tu médico seguramente te aconseje ingerir algunos remedios caseros y, sobre todo, mantener reposo constante durante unos días hasta que tu organismo haya quedado libre de todo microorganismo intoxicado. 

Mientras tanto, algunos de los remedios caseros son:

  • Ingerir vinagre de sidra de manzana.
  •  Té de menta.
  •  Re-hidratación: mezcla 1 cucharada de azúcar,1 limón exprimido y dos cucharadas de sal en un litro de agua.
  • Caldo de pollo.
  •  Jengibre.
  • Albahaca.

El clásico, sin duda, ¡limón y miel con agua hervida!