La protección de nuestra salud mental depende, en gran parte, de nosotros mismos, a pesar de las circunstancias adversas que nos rodeen.

Cuando sentimos que ya no podemos más y que tenemos que tirar la toalla, una de las cualidades más valiosas que poseemos los seres humanos es la perseverancia como arma de fortaleza para el día a día.

Las personas perseverantes no se rinden, lo intentan una y otra vez, nunca dejan nada a medias y son capaces de sortear todos los obstáculos que se encuentran en el camino.

Ser perseverante es una cuestión de actitud que conlleva cierto esfuerzo y compromiso con uno mismo y con los demás. No es sencillo ser perseverante. Lo fácil es rendirse ante la primera dificultad. Por eso, la perseverancia logra que desarrollemos una fuerza mental que nos será de gran utilidad para sortear los momentos difíciles durante toda nuestra vida.

La perseverancia requiere de cierto entrenamiento mental y se cultiva a base de fijarnos retos y tratar de conseguirlos cada día.

Una de las mayores recompensas que puede tener una persona perseverante, es la de poder disfrutar del sentimiento de satisfacción que produce ese reto logrado tras tiempo de empeño, esfuerzo y trabajo. Esta sensación protege la salud mental de sentimientos negativos como la depresión, la tristeza, la frustración y la irritabilidad.

El camino de la perseverancia puede llegar a ser duro, es un pulso constante con uno mismo, la lucha de nuestro ángel con nuestro demonio. El mayor placer que brinda es, poder comprobar cómo, tras el esfuerzo, llega la recompensa y asoman los resultados.

La perseverancia nos hace fuertes y nos enseña a vencer ese sentimiento de desánimo que provocan los fracasos.

Te proponemos un reto. Prueba durante un mes a aplicar la perseverancia en aquellos momentos que sientas que no puedes más, ya sea realizando un trabajo, haciendo ejercicio, cumpliendo con una dieta estricta, cuidando a un ser querido, etc. No importa en qué situación tengas que aplicar la perseverancia. Hazlo. Te aseguramos que en cuatro semanas comenzarás a notar resultados positivos. También dentro de ti.

Una vida saludable no sólo depende de nuestro buen estado físico, sino también del mental. Si desechas sentimientos y pensamientos negativos, tu salud mental y tu salud física lo agradecerán. Sin duda, la perseverancia te va a ayudar a conseguirlo.

Nadie dijo que el camino sería fácil ¿Te vas a rendir?