La dietética, como todas las ciencias, evoluciona. En la nutrición, como en todos los aspectos, creencias que parecían inamovibles se han modificado ante nuevas evidencias y pruebas empíricas. Un ejemplo claro de ello es la evolución sufrida por la Pirámide Nutricional o Pirámide de la Alimentación.

Desde que se propusiera por primera vez en los años 50, ha sido considerada la forma visual más gráfica y sencilla para explicar a los estudiantes -y a todo aquel que quisiera aprender dietética- la frecuencia con la que un individuo sano debe consumir los distintos tipos de alimentos a fin de mantener una dieta saludable.

Ha tenido numerosas versiones aunque, probablemente, la más famosa haya sido la que el Departamento de Agricultura de EEUU publicó en los años 90. En ella, aparecen diferentes niveles en forma de franjas horizontales. La base la componen aquellos alimentos que deberían consumirse en mayor proporción de tal manera que, según se asciende por la pirámide, los alimentos que se encuentran tendrían que consumirse en menor cantidad.

Para los nutricionistas de los años 90, la base estaba compuesta por los hidratos de carbono compuestos: pan, arroz, pastas y cereales. El siguiente  escalón lo componían las frutas y verduras, seguidas de los lácteos y huevos, pescados y carnes y, finalmente, dulces y grasas. En general, esta estructura se fundamentaba en la teoría de que se debe consumir menos veces aquellos alimentos que más grasas tienen, pues éstas no son saludables para el organismo en ninguna de sus variantes.

Utilizando esta pirámide como base, los gobiernos de los diferentes países fueron publicando las propias atendiendo a las peculiaridades de la dieta en cada zona. Por ejemplo, el Gobierno de España presentó su pirámide de la alimentación saludable en 2004.

En el año 2005, esta clasificación fue revisada y se publicó una nueva versión. La nueva pirámide de alimentación se componía de seis bandas verticales con diferentes colores. Cada una representaba un grupo de alimentos (granos, verduras, frutas, lácteos, carnes y legumbres) y las sexta hacía referencia a los aceites. Cuanto más ancha era la banda, mayor era la proporción de ese tipo de alimento que se debía ingerir. Además, la base de las bandas era más ancha que su parte superior para indicar que se deben consumir, dentro de cada grupo, preferiblemente los alimentos sin grasas sólidas, aditivos ni azúcares añadidos. En la pirámide, aparece también la imagen de una persona subiendo escalones en referencia a la importancia del ejercicio para lograr un correcto estado de salud, algo que ni se mencionaba en su antecesora.

Muchas pirámides de alimentación, más específicas, han ido apareciendo a lo largo de estos años. Una de las más famosas es la que hace referencia a la Dieta Mediterránea. Sin embargo, también se han presentado versiones atendiendo a las diferentes edades de la población (para mayores de 70 años, para niños…), a tipos de alimentación concretos (como la dieta vegana, por ejemplo), etc. Incluso, se ha probado con representaciones gráficas que se alejan del modelo clásico de pirámide de alimentación y prefieren otras figuras como un óvalo o una rueda.