Los productos lácteos han pasado de estar en el escalafón número uno de productos básicos para una buena alimentación, a estar cuestionados en los últimos tiempos.

Lo cierto es que el ser humano es el único animal que continúa consumiendo leche tras el periodo de destete. Hay personas que ven en este hecho algo anormal. De ahí han derivado varios estudios que han puesto en duda la conveniencia de ingerir lácteos.

La pregunta es: los lácteos, ¿son buenos o malos para la salud?

En primer lugar, el calcio de la leche es muy beneficios para proteger la salud. Cierto. ¿Es insustituible? No. Hay otros alimentos que también contienen Calcio que pueden tomarse en vez de la leche para incorporar este mineral a nuestro organismo: nueces, almendras, sardinas, legumbres, mariscos, brécol… Pero es cierto que el Calcio se encuentra en mayor porcentaje en los lácteos.

¿La leche resulta difícil de digerir? Hay personas a las que sí les resulta difícil y otras a las que no. A las que les resulta difícil de digerir, es recomendable que suplan el Calcio y las vitaminas de los lácteos, tomando otros alimentos que las contengan. También hay que especificar que la leche de vaca es la que puede resultar más difícil de digerir en algunos casos. La leche de cabra y de oveja resulta más ligera.

¿Qué ocurre con la grasa de la leche entera? Es cierto. Este producto contiene mucha grasa. Por eso resulta más recomendable consumir leche desnatada que reduce las grasas pero no el Calcio. Es decir, las personas con sobrepeso pueden optar sin problema por la leche desnatada.

La intolerancia a la lactosa es un problema que sufren muchas personas. En este caso se puede optar por la leche sin lactosa. Una dosis controlada de leche diaria puede resultar muy beneficioso para la salud. Además del Calcio y las vitaminas, por ejemplo, la leche ayuda a controlar la hipertensión, de tal forma que puede prevenir enfermedades cardiovasculares derivadas de ella.

Con todos los datos aportados podemos asegurar que la leche y sus derivados  son alimentos recomendados que poseen muchos beneficios nutricionales. Si no eres intolerante o alérgico a los lácteos y los digieres con facilidad, un yogur, una pequeña ración de queso, un vaso de leche, etc. son alimentos saludables que puedes incluir mientras trabajas, cuando desayunas en casa, a media mañana, en la comida, durante la merienda, etc.