La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una guía de hábitos nutricionales en la que hace hincapié en el consumo de azúcar. En concreto en su necesidad de limitarlo, tanto en población adulta como en niños, con el objetivo de reducir el riesgo de sobrepeso u obesidad y proteger la salud dental del desarrollo de caries.

En concreto, aconsejan que el consumo diario de azúcar no represente más del 10% de la ingesta calórica, y aseguran que una reducción adicional del 5%, el equivalente a aproximadamente 25 gramos (unas seis cucharadas) al día, aportaría unos beneficios adicionales para la salud.

En esta ingesta recomendada incluyen tanto monosacáridos como la glucosa o la fructosa, presentes en muchos alimentos, como los disacáridos como la sacarosa o el azúcar de mesa, que son añadidos por la industria alimentaria, el cocinero el consumidor. En cambio, la guía de la OMS no hace alusión a los azúcares presentes de forma natural en frutas, verduras o la leche, dado que no hay evidencia científica de efectos adversos de su consumo.

Sin embargo, añaden, gran parte de los azúcares que se consumen actualmente están "ocultos" en alimentos procesados que no suelen ser vistos como, los dulces. Por ejemplo, reconoce la OMS, una cucharada de salsa de tomate contiene unos 4 gramos de azúcares libres (alrededor de una cucharada) de azúcares libres. Y una única lata de refresco azucarado contiene hasta 40 gramos (alrededor de 10 cucharadas) de azúcares libres.

"Tenemos evidencia sólida de que limitar la ingesta de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta total de energía reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y caries", ha reconocido el director del Departamento de Nutrición de este organismo de Naciones Unidas, que pide la colaboración de todos los países en la lucha contra las enfermedades no transmisibles.

De hecho, argumentan que estas recomendaciones se basan en el análisis de los últimos datos científicos, que han demostrado que los adultos que consumen menos azúcares tienen un menor peso corporal y, asimismo, el aumento del consumo se asocia con un aumento de peso. Y en el caso de los niños, también se ha visto que la ingesta de bebidas azucaradas aumenta el sobrepeso.

La OMS reconoce que algunos países están aplicando diferentes medidas para reducir el consumo, entre las que destacan la inclusión del contenido nutricional en el etiquetado de los productos, restringir la comercialización de determinados alimentos y bebidas en niños, medidas fiscales más duras para productos con un contenido más elevado y negociar con las compañías fabricantes para reducirlo.