Las personas con mal carácter o que presentan una actitud hostil, tienen un riesgo más elevado de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Por eso, si quieres velar por tu bienestar, ¡sonríe! Tu salud cardiovascular te lo agradecerá.

Según la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), esta mayor propensión también se da en las personas con sensación continua de desconfianza, enojo o rabia.

No obstante, hay otros aspectos psicosociales que incrementan el riesgo de padecer este tipo de enfermedades y contribuyen a su empeoramiento una vez que se sufren, como carecer de apoyo social, sufrir estrés, depresión y ansiedad, factores que actúan normalmente como obstáculos para el seguimiento de los tratamientos y mejorar el estilo de vida.

Para los expertos de esta sociedad, la prescripción de hábitos de vida saludable debe ser la piedra angular de los tratamientos en pacientes con riesgo de sufrir patologías cardiovasculares. Desde SEH-LELHA, aconsejan:

  • Disminuir el consumo de sal, así como el incremento en la dieta de frutas, verduras y alimentos bajos en grasa y ricos en ácidos grasos insaturados.
  • Reducir y controlar el peso y hacer actividad física regular.
  • El abandono del tabaco y del alcohol, y en el caso de que se beba, hacerlo de manera moderada y eligiendo bebidas fermentadas como el vino o la cerveza.
  • En lo que se refiere a la realización de dietas, huir de aquellas generalizadas que cuantifican el consumo de calorías, y seguir las recomendaciones personalizadas sobre hábitos nutricionales que nos puede facilitar el personal sanitario.
  • Para incrementar el nivel de actividad física que se realiza, se puede caminar, ya que no es obligatorio correr o hacer un deporte para conseguir los efectos beneficiosos del ejercicio.
  • También es posible practicar hobbies que requieran cierto esfuerzo, como la fotografía o tener una mascota a la que haya que sacar de paseo, incorporar en la rutina el subir y bajar escaleras en lugar de utilizar los ascensores, etc.
  • Otra idea es utilizar podómetros o algún otro dispositivo tecnológico que contabilice el número de pasos que se dan al día, pues si damos más de 10.000 pasos diarios, dejaremos de ser sedentarios.

El problema de las enfermedades cardiovasculares es que no presentan ningún síntoma hasta que es demasiado tarde. Cuando llegamos a ese punto, hay que ponerse en contacto con nuestro médico para que nos prescriba el tratamiento más adecuado. Pero también es muy recomendable completar este tratamiento con un cambio en nuestros hábitos y hacerlos más saludables.

Este es el caso de la hipertensión, cuyos hábitos para controlarla os presentamos aquí. Ponlos en práctica junto con la prescripción médica y estarás más protegido contra las enfermedades cardiovasculares.