Aunque las necesidades de cada bebé son diferentes, existen una serie de consejos básicos en la nutrición para niños que cualquier padre debería conocer. En este caso, hablamos de pequeños a partir de un año, pues la alimentación en lactantes sigue unas pautas muy distintas.

Una vez que el bebé ha cumplido el primer año de vida, la leche materna puede ser reemplazada sin problemas por leche entera de vaca (siempre y cuando un pediatra haya constatado que no hay intolerancias ni alergias a este alimento). En esta edad, y hasta los dos años, no es recomendable que tomen leches bajas en grasa o desnatadas, pues por necesidades de crecimiento y desarrollo necesitan las calorías que la leche entera les proporciona.

Por otro lado, a los menores de un año tampoco se les debe dar leche entera, pues diversos estudios han demostrado que en algunos casos puede producir conteos sanguíneos bajos, es decir, una o más células de la sangre por debajo de los niveles normales. En su lugar, pueden comer queso, requesón o yogur en pequeñas cantidades.

A partir del año, el bebé ya debería tener una dieta más o menos completa, en la que obtendría los nutrientes necesarios de la carne, fruta, verduras, pan y cereales, así como de los diversos productos lácteos. Al ofrecerle esta amplia variedad de alimentos, se le ayuda a recibir todas las vitaminas y minerales que requiere.

Los niños de estos meses no crecen de un modo tan rápido como los bebés, así que sus necesidades (en relación a la talla) disminuyen en el segundo año, y, aunque siguen ganando peso, en ningún caso lo duplican. En esta edad son cada vez más activos, entre otras cosas porque aprenden a gatear y caminar. Además, sólo comen pequeñas cantidades de una sola toma, pero lo hacen con mucha frecuencia, entre 4 y 6 veces al día.

Algunos consejos generales de nutrición:

  • No se recomienda darles alimentos sólidos a edad muy temprana, pues puede ocasionarles sobrealimentación y sobrepeso.
  • Se les debe dar sólo un alimento nuevo cada vez, y mantenerlo durante unos días para que se acostumbre al sabor y textura. En estos momentos hay que estar muy atentos a las reacciones alérgicas y sus síntomas.
  • No se deben incluir alimentos sólidos en el biberón, pues se atascará la tetina.
  • Si hay un alimento que no le gusta, se debe hacer un descanso e intentar dárselo en otra ocasión.
  • Sólo si se va a dar al niño todo el contenido de una comida se puede dar directamente del recipiente que lo contenga. En caso contrario, y para evitar microbios y bacterias, se deberá usar un plato. Además, los contenedores de comida infantil deben estar cubiertos y guardados en la nevera, y desechar el contenido pasados dos días.
  • Para comer debe usarse siempre una cuchara pequeña, y si se lleva un biberón a la cama o cuna, estará relleno de agua, y no de zumo u otras bebidas, para evitar caries.
  • Nunca se debe dar a los niños aquellos alimentos que puedan ahogarle, como palomitas, patatas fritas, almendras, nueces, uvas, etc.
  • No sólo es aconsejable, sino casi necesario, que el bebé tome agua entre comidas. Hay que dársela siempre que la pida y, si no lo hace, ofrecérsela constantemente.
  • Evitar el consumo de dulces, "chucherías" y bebidas azucaradas. Perderá el apetito y corre el riesgo de desarrollar caries. Tampoco son recomendables los productos con cafeína u otros excitantes, desde las diferentes bebidas que hay en el mercado hasta el café, el té, o el chocolate.
  • En general, no se recomienda dar a los niños sal, azúcar ni condimentos o especias fuertes.