Desde hace algún tiempo existe cierta controversia en torno al azúcar y su consumo. Algunos defienden incluso eliminar por completo el consumo de esta sustancia de nuestra dieta, aunque no es lo más recomendable.

Según recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) el consumo de azúcar debería ser muy moderado e indica como cantidad tolerable unos 50 gr. al día y como aconsejable un máximo de 25 gramos.

Pero la realidad es que nuestro consumo de azúcar suele estar muy por encima de lo recomendable. Esto no se debe solo por el que añadimos a los alimentos, sino por la cantidad de azúcar oculto que contienen muchos de ellos.

El principal problema es que dejar el azúcar no es nada fácil, porque a tu cerebro le gusta mucho, de hecho, le encanta. Es cierto que no hay consenso en si el azúcar se puede considerar una droga adictiva pero sí se sabe que los mecanismos son muy parecidos.

El azúcar es una de las pocas sustancias químicas puras que comemos, que, con la sal, y no nos aporta nutrientes, solo ‘calorías vacías’. El problema es que las calorías que aporta esta sustancia son de fácil y rápida disposición, por lo que nuestro organismo las absorbe rápidamente y tardamos más en tener sensación de saciedad, y acabamos comiendo más de la cuenta.

Efectos de restringir el azúcar

Limitar el azúcar en nuestra dieta tiene consecuencias rápidas y contundentes sobre nuestro cuerpo especialmente en personas que tienen un consumo elevado o con sobrepeso.

Si quieres saber qué beneficios puede tener en tu salud reducir el consumo de azúcar, toma nota:

  • Descenso de la presión arterial: la hipertensión es una de las consecuencias del exceso de azúcar, y no tanto la sal, con independencia de nuestro peso.
  • Más energía: pese a la creencia de que tomar azúcar nos aporta más energía sucede más bien lo contrario. Esto es porque generamos una falsa sensación de energía que dura un corto periodo de tiempo debido a que se eleva la insulina en sangre. Cuando estos niveles caen sentimos cansados, irritables, de mal humor y nerviosos, como si de un síndrome de abstinencia se tratara. En un principio nos costará sustituir este hábito con alimentos más saludables, pero pasado el periodo de adaptación nos sentiremos con energías renovadas.
  • Menor riesgo de infarto: hay estudios que revelan una relación entre el alto consumo de azúcar y la probabilidad de sufrir enfermedades coronarias. De hecho, su consumo puede llegar a desarrollar insuficiencia coronaria en el futuro.
  • Mejorará tu colesterol: el azúcar hace aumentar los niveles de colesterol malo (LDL) y descender los del bueno (HDL). Además, eleva los niveles de triglicéridos.
  • Piel más joven y sana: resulta que el azúcar blanco refinado tiene efectos negativos sobre la elastina y el colágeno, que son las principales proteínas que aportar elasticidad a la piel. Tomar azúcar todos los días, a la larga puede hacer la piel esté más apagada y arrugada. De hecho, la digestión de esta sustancia produce AGE (productos avanzados de la glicación), unas moléculas que dañan el colágeno y la elastina, impidiendo que la piel se pueda reparar y por tanto provocándola un envejecimiento. Además, si se tiene acné reducir drásticamente su consumo puede hacer que mejore la piel.
  • Cuidarás tu dentadura: consumir menos azúcar es beneficiosos para nuestros dientes ya que sufrirán menos riesgo de caries y desgaste.
  • Reduces el riesgo de sufrir diabetes de tipo 2: aunque el consumo elevado de azúcar aumenta el riesgo a padecer diabetes tipo 2, no se ha demostrado una relación directa. Pero si es un factor de riesgo, dado que contribuye al sobrepeso y a que las células de nuestro se vayan haciendo resistentes a la insulina.
  • Cuidarás tu hígado: darás un descanso a este órgano encargado de limpiar las toxinas del cuerpo y acumular menos grasa. Cuando tomamos demasiado azúcar le provocamos una sobrecarga de trabajo y se acaba resintiendo.