De entre todos los tipos de aceite que tenemos para cocinar, el que más se utiliza para los alimentos procesados es el aceite de palma. Todos recordaréis la gran polémica que este aceite protagonizó hace unos meses. Desde entonces, muchas son las marcas de alimentos procesados (tipo dulces y snacks) las que han decidido elaborar sus productos con otros tipos de aceites más saludables o, al menos, eliminar este ingrediente tan perjudicial.

Expertos en nutrición, médicos y científicos de todo el mundo defienden la misma idea, el aceite de palma es muy perjudicial para la salud, sobre todo (como todo), si se ingiere en exceso. Ahora bien, ¿qué alimentos suelen contener este aceite? Algunas pastas, dulces procesados, refrescos, alimentos salados envasados, snacks salados… Ya sabes, todo lo que “no debemos comer”.

El aceite de palma se cultiva en países como Malasia e Indonesia y es considerado perjudicial para la salud debido al ácido palmítico, aunque también es justo señalar que también es muy rico en Vitamina E y A). Esta sustancia es la que puede provocar un aumento considerable del colesterol malo y, por tanto, poner nuestra salud cardiovascular en peligro.

Además, se ha demostrado que, a mayor índice de aceite de palma consumido, mayor es la probabilidad de padecer algún tipo de cáncer o que estos sean mucho más agresivos en su manifestación. ¡Qué horror!

Por otro lado, producir esta sustancia, también es sumamente perjudicial para el medio ambiente debido a la agresividad de su producción unido a una de sus grandes consecuencias: la deforestación.

En definitiva, tenemos suerte de tener un aceite de oliva excepcional para saber comparar y tener los argumentos válidos para rechazar o, al menos no tomar cada día aceite de palma.

Recuerda siempre, tu organismo tiene memoria y lo que comes hoy, tarde o temprano saldrá.