• Ayuda a mantener la línea. Expertos nutricionistas afirman que una copa de vino llegada la hora de la cena, ayuda a la eliminación de toxinas. ¡Qué gustazo! Es un antioxidante natural único, ¡de los mejores!

  • Cuida la boca. ¿Cómo? ¿No se supone que el alcohol hace que salgan llagas en la boca? Al parecer, el contacto del vino con nuestra saliva hace que se frene el crecimiento de bacterias y estreptococos, todas ellas relacionadas con las caries, además de posibles dolores de garganta o gingivitis. Mano de santo también para las encías.

  • Se ha demostrado que la esperanza de vida es más larga en zonas donde hay gran cantidad de viñedos de uva negra como Cerdeña, suroeste de Francia o España. ¿Será el vino el elipsir de la eterna juventud o la inmortalidad?

  • Las endorfinas están directamente relacionadas con la felicidad, el bienestar y los sentimientos positivos. Es lo mismo que sentimos cuando practicamos deporte. Demostrado que el vino hace que las endorfinas salgan a pasear por nuestro cerebro, ¡de ahí las buenas vibraciones! Eso sí, si nos pasamos de tragos, esas buenas vibraciones se convertirán en sensaciones bastante malas, por no hablar del día siguiente… Ya sabéis de lo que hablamos, ¿no?

  • El poder casi estratosférico de las uvas es muy beneficioso también para reducir el cansancio en aquellos días en los que 

  • El vino tinto es rico en polifenoles y, uno de ellos, el revesratrol es un arma contra el colesterol ya que ayuda a limpiar los estamos, ¡agotados!



CALCULA AQUÍ LA CUOTA QUE PAGARÍAS POR UN SEGURO DE SALUD vasos sanguíneos evitando que se formen coágulos (colesterol malo).



  • El vino también reduce el riesgo de padecer depresión ya que se ha demostrado que aquellas personas que toman siete copas a la semana tienen menos posibilidades de padecerla que aquellas que nunca toman vino tinto. ¡Wow! Asombroso.



Ahora, ya no tienes escusa para no tomar una copita al día. ¡Mucho más con los maravillosos vinos que tenemos en España!