No estamos hablando de que lo hagas para siempre, sino que debes tomarlo como un método para “coger carrerilla” de cara a la siguiente temporada.

En vacaciones, no solo tenemos que relajarnos físicamente sino, psíquicamente y, claro está, esta es la parte más difícil ya que vivimos tan al límite que no tenemos la mente preparada. Muchos de nosotros, no sabemos desconectar o, nos da miedo desconectar y nunca, nunca jamás, debemos llegar al extremo. En esta vida, todo es necesario en su justa medida.

¿Cómo ha de ser ese primer momento en el que dejes conscientemente el teléfono en casa? Quizá llega el fin del mundo y no lo puedes poner en tu tablón o quizá recibes en ese momento miles de mensajes importantísimos o quizá…LOGRAS DESCONECTAR Y TE OLVIDAS DE ÉL.

Déjalo, sin más, en la mesita de noche y no vuelvas a por él. Esta es la única regla que debes marcarte. Los primeros minutos te sentirás vacío ya que tienes el hábito tan interiorizado que no sabrás que hacer con tus manos. Date paciencia, muy pronto comenzarás a ver los resultados. Beneficios como:

  • Sensación de libertad: física y mental
  • No tendrás cargos algunos.
  • Prestarás más atención a las personas de tu alrededor.
  • Disfrutarás más de la realidad, del paisaje o incluso de aburrirte. ¡Todo es necesario!
  • Paz.

¿Lo imaginas? Ese simple gesto es muy valioso para tu mente, siéntete libre, no tengas miedo. Es por el bien de tu salud.

Por cierto, quizá a la vuelta de vacaciones es el momento de contratar un seguro de salud para comenzar el curso como es debido. ¡Con buen pie!